sábado, 30 de marzo de 2013

El hijocentrismo

El hijocentrismo ha existido siempre, pero últimamente y en mi humilde opinión influido por la crianza natural y otros factores medioambientales, empieza a rozar el patetismo ilustrado. Ya no es aquello de mi hijo es el más guapo, mi hija las más lista, el mío es el que mas goles marca… No, no... va un poco más allá. Va de magnificar las cosas normales que hacen todos los niños normales porque el hijocentrismo las convierte en paranormales.


Pero ya desde los primeros meses se aprecian vicios del hijocentrismo en padres y madres que dicen los siguiente: 'es que tengo un bebé de alta demanda'. Y eso resulta que significa que el susodicho bebé duerme poco, come mal y llora mucho... Poco, mal y mucho. Adverbios de modo aplicables a todo bebé humano sano. Pero claro, como el Doctor Sears lo dice pues es mola. 

Y luego llega el Baby Einstein que ha hecho mucho daño. Que un bebé de entre 3 y 9 meses (sano) mire fijamente en la tele a las marionetas de la serpiente y compañía, sonría, aplauda, bote en su trona y reconozca la musiquita cuando se la ponemos, es normal. Que eso signifique que está muy estimulado, es mentira. Está normalmente estimulado. O espabilado, que es otro concepto que pertence más al vocabulario de los abuelos... En cualquier caso, el nietocentrismo les otra cosa. Que merece un post, por supuesto.


Llega la guardería. En el caso de las mías, al año y medio. Yo veía que  mis hijas iban haciendo más o menos todo lo que el resto de madres proclamaban a los cuatro vientos a la salida. 'Pues ha hecho un círculo y se sabe los colores en inglés'. A los 18 meses. No, no ha hecho un círculo, ha hecho un garabato que casualmente parece un círculo y no se sabe los colores en inglés porque no se sabe los colores en castellano. Y a las cinco de la tarde, día sí día no, allí estaba yo en el parque rodeada de hijocentristas, pudorosamente callada ante las evoluciones de mis hijas, haciéndome cada vez más diminuta y pensando 'pobres hijas mías, no habéis tenido la suerte de tener una progenitora tipo madre de la artista'.


Pero aún falta llegar al cole de mayores y encontrarse en segundo o tercero de infantil ante la siguiente pregunta diaria: '¿tu hija ya lee? Ladeseis emprezó a leer en noviembre de tercero de infantil, había compañeros que leían y otros que no. Todo normal. Pero la competición seguía instalada entre muchas madres. Acababa el curso y algunos niños no leían. Todo normal. Hasta que algunas madres dieron con la clave del problema: 'es la profesora que no estimula a mi hijo'.  Aaahh, amigaaaaa.

Otra característica intrínseca del hijocentrismo es echarle las culpas del incumplimiento de tus expectativas a los otros: a un profesor que no la estimula o al compañero que dice tacos y es un mala influencia para mi niño que si no tuviera ese compañero no hubiera aprendido en la vida a decir gilipollas.

Y luego está una variante del hijocentrismo, que me pone especialmente enferma. La de las madres y padres que casan a sus hijos a tiernas edades. 'Míralos... ¡oye, yo ya firmo para que seáis mis consuegros!!'

No negaré que yo también peco a veces de hijocentrista, pero en casa. No me sale loar en exceso a las mias en público y menos compararlas con otros niños. Ahora sí, presumo de que son las mejores, la únicas, las auténticas, las incomparables generadores de MDM. Lo bordan.




8 comentarios:

  1. ¡Amiga mía! somos hijocentristas tooodas ¡tenemos un blog de ellas! jajajaja eso es aún peor que a nuestra edad jugar a las consuegras :P

    Un besote desmadroso

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  2. sí, la verdad es que sí... pero me irrita el hijocentrismo de mi hij@ es el que más y mejor come, corre, habla, escribe, suma, multiplica....

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  3. Yo no soy muy hijocéntrica, entre otras cosas porque las abuelas de mis niños ya tienen nietocentrismo de sobra para todos! Más que subjetivas, yo diría que viven en una realidad alternativa, jejeje.

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  4. Qué tal DesastremaDre? Me alegro mucho de leerte por aquí! Estoy reconsiderando esta sesuda teoría. El problema quizás sea mío de pudor, pero cada vez que me encuentro con comentarios de amigas tipo 'mi hija es que es muy creativa, dibuja muy bien y tiene un nivel muy alto para su edad'. Bueno, no dudo de que sea cierto, pero a mi me da reparo hacer estas loas en público y mucho menos delante de ellos.

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    1. A mí también me da reparo, además de que sé que al ser su madre tengo menos credibilidad...

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  5. Yo estoy viviendo unas experiencias alucinantes. A mi que me enseñaron lo de la discrección en el cole, no hace tanto porque tengo 43 años...pero hablando con algunas madres a las que tampoco puedo sacarles mucho más de 10 años alucino por la sobrecarga de ñoñería con esto de los logros de sus hijos, que si ya comen tal, que si ya leen, que si ya, que si ya; Y me dicen, se te caerá la baba co tus nietos, pues muchísimo pero los veo como bebés...la que me admira es su madre, al repetirse la historia mía con ella, a quien estoy descubriendo es a mi hija, ahora, de adulta (también es verdad que durante su niñez para mi lo prioritario era poder trabajar para mantenerla, y muchas cosas las delegué en sus abuelos). Mira tú por donde soy una hijacentrista más, aunque tardía ;). ¡Y sabe pintar círculos, y además hace paellas! Un saludo.

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  6. Otra de las facetas del hijocentrismo es en forma de madres o padres que están todos los días comentando los deberes de los hijos. No ya la típica ayuda puntual, sino como si fueran suyos. Incluso comparando las respuestas a las preguntas de los exámenes que han hecho sus hijos. Estamos loooocos.

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    1. Absolutamente de acuerdo... y más con los grupos de whatsapp de las clases. Agotador. Un saludo!!!!!

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