jueves, 21 de marzo de 2013

Ladecuatro


Ladecuatro dice que no entendemos lo que escribe porque está en inglés.  Pregunta cosas muy raras, ha decidido que cuando sea mayor no tendrá hijos y se inventa palabras continuamente. Desde los dos años tiene unas rabietas bestiales. Algunas han sido memorables. Inolvidables. Pasa de 0 a 100 en 5 segundos, espoleada por el motivo más insospechado. Empezó con dos años. Yo entendía que todas aquellas sesiones de lucha grecorromana para sentarla en el carro venían motivadas por la incapacidad natural de un bebé para admitir su frustración. Bueno vale. Entendía que las rabietas formaban parte de su evolución. De acuerdo.  Que lo mejor es mantener la calma, retirar la atención, afear la conducta y no a la persona. Vale. Pero, es ¿preciso explotar con un nooooooooooo y doblar una pierna al revés a la altura de la rodilla, como si fuera a Lina Morgan? Al menos una vez al día, ella no perdona su sesión de 'pollo' o 'burrera'. Ladecuatro me ha hecho sufrir mucho. Aún lo hace. Puede ser que menos, no sé… quizas ya me he acostumbrado y mi percepción es distinta. Pero me sigue poniendo en modo eslabón débil que diría la Madre Tigre. Débil y malhumorado. Que es que entre unas cosas y otras no me aguanto a mi misma.

Ladecuatro no es sólo una rabieta con patas. Es mucho más, pero esa circunstancia temperamental marca su manera de ser. Es pura física. En mayo se convertirá en Ladecinco y utiliza la misma talla que su hermana: Ladeseis. Quiere jugar al fútbol y controla el balón con una maestría sin ninguna explicación genética, porque Supadre no es precisamente aficionado. No es aquello de que lo haya visto seguir un partido, ir a jugar al fútbol con amigos ni nada parecido. Cuando empezó el cole de mayores tuvo algún problema porque lo chicos no le dejaban jugar al fútbol. Se la llevaban los demonios y aquellos pequeñuelos de 3 años no sabían con quién se la estaban jugando. Ahora la quieren todos para su equipo.

Está obesionada con cambiarse de ropa cuando llega a casa, hábito muy recomendable si no fuera porque su sentido del orden es nulo. Le gustan más las cosas de chico y lo peor que le puede pasar es que la castigue sin ponerse el pijama de Rayo MacQueen. El pantalón le queda rollo capri y la manga, francesa. Pero después de aplicar tantos castigos (perdón, consecuencias que diría nuestro psicológo del cole) la retirada de pijama es lo único que realmente le afecta. Y como refuerzo positivo también es lo único que tiene efecto.

Y es que Ladecuatro tiene el record de su clase en colección de cuadros de modificación de conducta. Tres en primero de infantil y dos en segundo. Ya paso. No le pido más a la seño.
 
Ladecuatro da los abrazos más fuertes, los besos más largos y tiene los mofletes más suaves del mundo. Se porta súper bien en el dentista. Aguanta como una campeona con la boca abierta para que le pongan los 'puntitos' para corregir la mordida cruzada. Está como loca por ir a clase de tenis cuando cumpla cinco y tiene una versión muy personal de Les Miserables que ya contaré algún día. Cada vez que nos vamos de viaje o al cine, me aprienta la mano y me dice 'estoy muy ilusionada'. Es capaz de ponerme muy nerviosa y de muy mal humor. Y es capaz de hacerme reir a carcajadas. Me desconcierta. Me agota. Me flipa.

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