lunes, 22 de abril de 2013

De los días sin libros al Día del libro

Si vuelvo a decir que la vida te cambia cuando tienes hijos es que es para matarme. De tan obvio y comprensible cansa hacerse esta reflexión tan cierta como previsible. ¿O hay alguien que piense que todo va a seguir igual cuando se convierta en padre o madre? El hábito de leer, la costumbre de coger un libro y abstraerse, la rutina lectora de cada uno... todo esto y mucho más, figura entre las cosas que cambian. 

Hay gente que practica deporte, personas que tienen afición a las series de TV, locos de la música y de grupos molones, coleccionistas de mariposas o de chapas de botellines de cerveza... En mi caso sólo identifico a lo largo de mi vida y desde hace muchos años una afición auténtica: la lectura.  Podría recordar todos los libros que he leído desde que tengo uso de razón pero no tengo ninguna lista porque soy un desastre. Podría intentar recordar cuáles son los que más me han marcado, los que releería, los que recomendaría a ciegas... pero no me vienen a la cabeza porque soy caótica para estas cosa, aunque voy a intentar ponerle remedio.

Como lectora, un test de una web sobre literatura me diagnosticó que soy una serial reader. Pues sí, no es mala definición. En BUP me dio por Gabriel García Márquez y no paré hasta que me leí seguida toda la bibliografía. En mi adolescencia y primeros años de jovenzuela universitaria sólo leía autores españoles: Antonio Delibes, García Hortelano, Sánchez Ferlosio, Ignacio Aldecoa...  Antonio Muñoz Molina, Javier Marías, Luis Landero....

Pero en el ecuador del jovenzuelismo universitario me reencontré con las clases de literatura de mi senior year. William Faulkner y John Steinbeck fueron los culpables de mi caída en las garras de la literatura norteamericana, de eso que llaman gran novela americana y que como el arroz, lo acepta casi todo. Y ya ha sido un no parar. El reencuentro con los libros de yankies empezó con Paul Auster, John Irving, Philip Roth, Richard Ford... Y para atrás con Truman Capote, Dorothy Parker, Carson McCullers, Gore Vidal, Norman Mailer, el bueno de Schulberg, Flannery O'Connor, Salinger, Saul Bellow, Eudora Welty, R. Penn Warren... y de repente hacia delante otra vez me encuentro con E.L. Doctorow y con Joyce Carol Oates y con Johnathan Frazen y con Ethan Cannin... y vuelvo para atrás y me pega por Scott Fitzgerald, Erskine Cadwell, Dos Passos.... Me gusta Dennis Lehanne aunque no soy mucho de novela negra e incluso me lo paso pipa con alguna cosa de Stephen King, siempre y cuando no sea de miedo.  Y son años de lectura frenética, de intercambiar libros con mi padre, de comprar muchos libros cuando no existía Amazon, buscarlos y no encontrarlos, encontrarlos pero no en edición de bolsillo y gastarme un dineral...

Y llega el primer embarazo. Y me cuesta dormir por las noches por culpa del tripón, pero leo por las noches como si no hubiera un mañana, pero sí... había un mañana que me servía para recuperarme del desvelo nocturno, barrigón y literario. Cuando nació Ladeseis, seguí leyendo a buen ritmo, pero no tenía nada que ver con el pasado reciente. En cuanto llegó Ladecuatro se acabó lo que se daba.

Ni durante la baja maternal pude leer nada. Me pasé dos años de sequía lectora. 'Ragtime' de E.L. Doctorow se pasó meses y meses en mi mesita de noche hasta que decidí no engañarme más. Cuando me metía en la cama después de preparar 6 potitos de carne y 6 de pescado en la thermomix, mi cuerpo respondía a las órdenes de mi cerebro, pero sólo las órdenes sencillas que me indicaban cómo ponerme en posición horizontal y taparme con la manta. Yo, voluntariosa, abría el libro para coger el sueño y si llegaba a leer un párrafo no tardaba en darme cuenta de que no me estaba enterando absolutamente de nada. 

Pero como todo pasa (he aquí otro aforismo recurrente de las batallitas maternales), acabó el tiempo de los potitos, llegó la guardería de la pequeña, llegó el momento de llevarlas a las dos al mismo colegio y llegó un nuevo momento para la lectura. Y en estas estamos. Con rutinas lectoras adaptadas al momento. ¿Cuándo leo? Cuando puedo. ¿Dónde? En cualquier sitio. Desde que salgo de las cortinas naranjas hasta que recojo a lasmías suelo disfrutar de una hora sola en la que engullo cualquier cosa poco recomendable para una dieta saludable, en el párking del cole dentro del coche si hace frío o en un banco a la sombra si hace calor. Y si me quedo a comer en el trabajo, leo mientras como porque estoy en plan sociópata, no me apetece hablar con nadie y no aguanto a nadie... a nadie de los que se suelen quedar a comer. Compagino el libro de papel con el libro electrónico, porque resulta que Elmío me ha robado el kindle por las noche. Kindle de día, papel de noche. Un libro de día, otro libro de noche.

¿Y qué leo? Of course, novela americana. Pero aquí toca hacer, en justicia y homenaje, una mención muy especial. Entre todo lo que llegó cuando Ladecuatro se iba haciendo persona, cabe destacar que llegó la lectura de blogs, de muchos, pero sobre todo del de Molinos. Me enganché a sus Libros encadenados y me reencontré con Steinbeck y encontré en su blog muchas cosas y muchas lecturas acerca de Pigasus.  Yo no había pasado de 'Las uvas de la ira', 'Al este del edén' y de la maravillosa 'De ratones y de hombres' y me descubrió unas palabras mágicas, alucinantes sobre la paternidad/maternidad, me hizo ver que sí o sí había que leer y gozar con 'Cannery Row', no parar hasta terminar 'Dulce Jueves'. Y sobretodo, que de todas todas, 'Steinbeck es Dios'.

Así que, como ya pasaron los días sin libros y en unas horas será el Día del libro, entonaré el 'corred a leer a Steinbeck' de Molinos mientras preparo los libros que se llevarán mañana al cole lasmías: Ladeseis se lleva un libro con dibujos de poesías de García Lorca y Ladecuatro, Tintín: Objetivo la Luna. Voy a repasar los  libros que les voy a regalar este fin de semana, éste para Ladeseis y éste para Ladecuatro y este para Elmío. Ya tengo al lado del bolso el que le tengo que devolver a Pepito porque ya me lo he terminado y mañana espero que llegue ya el que me voy a regalar a mi misma. Seguiré sacrificando horas de sueño por  algo más que una afición y brindaré por los ratos de evasión que me regalaron los libros hace unos meses, cuando el tsunami de las 3 letras en el trabajo me las hizo pasar canutas. Y con esto y un colacao, me voy a la cama con 'A libro abierto', la autobiografía de John Huston. ¡Feliz día del libro!








6 comentarios:

  1. Me muero de risa!!! Me ha chivado un pajarito lo de tu blog y ya te he encontrado aunque no sé muy bien cómo se hace esto de comentar.
    Siempre te recuerdo con un libro, hasta en el viaje de fin de curso de 3 de bup, en el autobús que no sé cómo no te mareabas.
    Un beeeeesoooooooooooooooo
    Nuria C

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  2. XD pues el pajarito es un bocas.
    Ahora sí que me mareo y ya no leo en el coche.
    Cuídate y comenta todo lo que quieras.
    Otro beso! Muac!!!

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  3. Yo tb leo a Molinos y cada vez que cuelga sobre libros pienso "algún día tendré que seguir una de sus recomendaciones" pero hija, me puede la novela negra, desde que soy madre me dio por la novela mas criminal y oscura y de momento, no puedo salir de ahí.

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    1. La novela negra es una asignatura pendiente para mi. Mi padre es un lector voraz de toda la vida, y ahora jubilado, lo suyo con los libros ya me da mucha envidia (a mi madre no tanto!!). Él sí que ha leído toneladas de novela negra y me la recomienda y me dice 'con lo que te gustan a ti los yankies que haces que no lees a Dashiel Hammet ya'. He leído dos libros de Dennis Lehanne -'Cualquier otro día' y 'Mystic River'-, la primera no es novela negra y la segunda sí y la verdad es que sí que me atraen sus novelas negras con estos antecedentes.

      ¿Sabes que 'me encontré' con Ciberia en el blog de Molinos? Qué cosas estas del mundo 2.0......

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  4. Pues es que con la novela negra empecé con los suecos, continué con daneses, islandeses, algún escocés, P.D. James que me horripiló de light que era, el irlandés John Connolly que me horripiló pero esta vez por gore...ahora estoy con Michael connelly y su detective Bosch, y ¿sabes que me pasa? que si me leo un libro "normal" digamos, echo de menos lo sádico, lo oscuro, lo criminal, el asesinato...juasjuasjuas, por eso el grey de los cojones me pareció un caca de la vaca.

    Ya ves, mi marido es que es muy 2.0 y me comprende cuando le digo que tengo un grupo de amigas muy majas, de ti le decía:"le he perdido la pista a Anna JR" "calla, que me la he encontrado donde Molinos"...jajaja, quien lo diría hace 20 años.

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  5. No me hables del grey de los cojones que el otro día tuve un nuevo encontronazo en un cumpleaños infantil... y es que me pierdo y no me sé estar calladita y les dije que si querían emociones fuertes leyeran Sexus de Henry Miller.

    Es alucinante esto del mundo 2.0... y hace 20 años si nos hubieran dicho aquello de 'no hables con desconocidos' ni de coña nos hubiéramos imaginado algo así ,-)

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