lunes, 15 de abril de 2013

Las cosas del criar: el colecho


Colecho: dícese de la práctica generalizada y recomendada por la crianza natural más natural, según la cual, el hijo o hija debe dormir en la cama de los padres, desde el día 0 hasta que... bueno, depende... dicen que hasta que el niño lo decida libremente. Igual ese día coincide casualmente con el día en que los padres dicen hasta aquí, ya no puedo más. En cualquier caso, siempre se vestirá con grandes celebraciones de orgullo y sentimiento, poco menos que como cuando a Bea le vino la regla en Verano Azul. Ay mi niño que se hace mayor y es tan tan libre!!!.

Era necesario hacer esta puntualización porque esto del colecho o al menos el nombre, es una cosa moderna, a la que toda la vida se le ha llamado 'me meto al niño en la cama porque estoy cansada de levantarme'.

Tipos de colecho

Colecho sobrevenido
El que nos ocupa en estos momentos desde hace aproximadamente 2 años con Ladeseis. Consiste venir a nuestra habitación con sus tres peluches (últimamente se ha incorporado un nenuco), a oscuras, tocar con un dedo el hombro de su padre provocándole un despertar inmediato, angustioso y sobresaltado mientras le dice 'papá... ya estoy aquí'. Que sería la contraseña que activa la operación papá levántate y vete a mi cama que yo me quedó aquí. Y papá se va frito y narcoléptico a dormir en la cama de al lado de Ladecuatro y yo me doy cuenta del nuevo episodio de colecho sobrevenido cinco minutos antes de que me suene el depertador. En ese momento previo a que zumbe la maldita alarma, cuando me giro para abrazarme al que duerme a mi lado y descubro que no es él, que son 20 escasos quilos de niña que resopla de lo a gusto que está.

Colecho por enfermedad
Se refiere a la práctica habitual de compartir cama un adulto con uno de sus cachorros con fiebre. Habitualmente, la hembra. Se suele aplicar por comodidad y control de la temperatura corporal de la criatura en los intervalos recomendados por el facultativo. Después de levantarte cada cuatro horas como una sonámbula, decides que es más cómodo que la niña malita en cuestión duerma en tu cama y que el que dormía en tu cama se vaya a la cama de la susodicha. Este colecho también es incómodo, porque la fiebre provoca reacciones variadas. Por lo menos en lasmías: cuando va a subir, genera temblores, escalofríos, sensación de frío y acercamiento modo lapa a mi cuerpo. 'Mamá tengo mucho frrrríooo'. Está ardiendo, pero la pobre tiene frío y se arrima tanto que te sobra el edredón y pretendes refrescarla porque es lo que dicen los médicos y la destapas un poco y te dice que 'nooooooooooooooo, que tengo mucho frrrrríoooo'. Y entonces les das apiretal y minutos antes de que el líquido antipirético haga efecto, vienen unos instantes interminables de alegre e intensa verborrea. Y poco a poco, la cachorrita se duerme abrazada a ti y te deja empapada en su dulce sudor porque suda la gota gorda cuando le baja la fiebre. Y tú te crees que está dormida, intentas separar vuestra unión que consiste en un súper abrazo y dos piernas alrededor de tus muslos. Sigilosa. Pero es imposible. La lapa percibe cualquier mínimo desplazamiento de tu cuerpo y no te suelta. Bueno, sí, consigues liberarte exactamente una hora antes de que suene tu despertador.

Colecho por viaje de un progenitor
Este tipo de colecho es una trampa. Mi madre lo practicó con mi hermano y conmigo y con un perro pastor alemán. Mi padre se iba de viaje y montábamos una fiesta en el dormitorio matrimonial. Lasmías y yo lo hemos puesto en práctica alguna vez. Al principio mola. Pero 2 horas después es una locura. Hace tiempo que no lo practicamos porque hace tiempo que su padre no viaja, pero venía a ser algo así: Ladeseis a mi izquierda, con sus tres peluches, Ladecuatro a mi derecha, con la barandilla incorporada a la cama por su tendencia a precipitarse. Qué bonito, las dos polluelas bajo mis alas, leyendo un cuento... no puede haber imagen maternal más tierna e idílica. Y las tres nos dormimos. Y ellas siguen dormidas y tú te despiertas a las dos horas aproximadamente con una espalda contra tu barriga y unas rodillas contra tus riñones. Cuando digo unas rodillas, digo concretamente 4 rodillas: las de una niña y las de un nenuco.

Te levantas, mejor dicho, te deslizas hacia los pies de la cama para deshacer semejante escena. Levantas a una de las niñas, la que tiene el sueño más profundo. En este caso Ladecuatro. La llevas a su habitación, con las luces apagadas, temiendo que se despierte cuando la dejes en la cama como cuando era bebé y sufría el síndrome de la cuna con pinchos. Pero no, resopla y sigue durmiendo. Con Ladeseis ni lo pruebo. Sé que se va a despertar en cuanto intente levantarla.

Colecho mañanero de fin de semana
Este también es una trampa. Y otro de esos momentos mitificados de la paternidad que a la hora de la verdad queda deslucido. Al menos en mi casa. Suelen venir sigilosas a una hora temprana, pero prudencial. Sobre las 8:30 o por ahí. Se meten en nuestra cama. Qué ideal, los cuatro juntos. Venga chicas, un ratito más todos dormiditos. Entonces empieza el cachondeo. A una le entra la risa, la otra dice que le hagamos cosquillas, las cosquillas se transforman en una juerga total, las patadas van que vuelan, una llora, yo me enfado y se acabó lo que se daba.

Así que... esto es lo que hay. No he probado la técnica de adosar camas que propone la crianza naturalmente natural, pero tampoco me hace falta. Me hago una idea.

6 comentarios:

  1. Jajajajajaja!!! Amé este post y me reí sola como hace mucho no me reía... Gracias por una visión realista y maravillosa de lo que es en realidad el tan afamado y bien ponderado "colecho". Eres una joya!!
    Besos desde México

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    1. Pues prepárate, que con dos peques al mismo ritmo ya te digo que vas a poder escribir otra buena revisión del colecho en cosa de 3 añitos. Hoy va de dormir o intentarlo!! Yo también me estaba riendo con vuestros tuits sobre el ruido blanco. Esto consiste en que si te funciona, es válido y maravilloso y adelante con ello.
      Saludos!!!

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  2. Jajajajajjaja, que grácia!!!! Me siento super identificada con varios colechos. Tengo dos pequeñajas de 5 y 3 años que también les encanta colechar!!

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  3. No, sí está claro que a ellos les encanta el colecho. Pero bueno, paciencia, mi madre dice que cuando tengan 15 años ya no les gustará... o sí!!! XDDD

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  4. Hey! a mi hasta la veintena me molaba pasarme a la cama de mi madre si mi padre estaba de viaje!!

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    1. Sí!! yo eso también lo recuerdo con mucho cariño. Hasta los 20 no, pero hasta los 15 sí. Perro incluido!!

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