martes, 30 de abril de 2013

Muchas gracias, Mr. Twain


Hay quien dice que es el padre de la literatura norteamericana. También le llaman el Dickens americano. En mi senior year estudié su vida y obra. Tom Sawyer y Saint Petesburg, la tía Polly, el Missisipi, Huckleberry Finn, Jim, Tom y Edward, o lo que es lo mismo, el Príncipe y el Mendigo... Autodidacta, periodista, miliciano confederado durante cuatro días, medio inventor... y un tío muy cachondo. Y si no, analicemos algunos de los párrafos que componen la mayor parte de una obra menor titulada 'Consejos para las niñas buenas', escrita en 1865. Probablemente la escribió pensando en sus 3 hijas, que por cierto, murieron muy jóvenes. Hace pocos días lo encontré en castellano pensando en leerlo juntos a lasmías. Pero creo que no es buena idea. Mr. Twain dice cosas como esta:


'Si sólo tienes una muñeca de trapo rellena de serrín, mientras una de tus compañeritas es más afortunada y tiene otra muy costosa de porcelana, debes tratarla a pesar de todo con amabilidad. Y no debes intentar hacer ningún intercambio forzoso con ella, a menos que tu conciencia lo justifique y sepas que puedes conseguirlo'

Mark Twain, casi con total seguridad, no pisó en su vida un parque y si lo pisó, que lo dudo, no se llevó consigo una bolsa con los cachivaches más variados. No se encontró jamás con el resultado, corregido y aumentado, de lo que expone: al volver a casa, descubres que la bolsa de cachivaches pesa más y es más voluminosa. Al abrirla para sacudir la arena y/o roña, encuentras un cubo nuevo, un coche nuevo y dos Pocoyós de goma. Esta relación de nuevos cachivaches confirma la teoría de Twain, aunque con alguna salvedad: los compañeritos tienen más cosas -o no-, mejores juguetes -o no-, pero la conciencia de los niños siempre justifica el inocente hurto y la cleptomanía. Lo que no sé muy bien es cómo lo consiguen... altas dosis de disimulo, aprovechan el barullo de juguetes desparramados, la distracción de las madres... Lo que está claro es que saben que pueden conseguirlo y lo consiguen.


'Nunca debes arrebatar las golosinas a tu hermanito, es mucho mejor convencerlo con la promesa de darle los primeros dos dólares y medio que encuentres flotando sobre la piedra de un río. Dada la ingenuidad de su edad, le parecerá un acuerdo muy justo. En todas las épocas del mundo este tipo de historias ha conducido a niños obtusos al desastre y a la ruina financiera'.

A este punto no he llegado con lasmías. Pasan de la cosa crematística, no tienen paga y les de igual que las monedas que llenan sus huchas sean de 1 y 2 céntimos. Pero mi hermano y yo manteníamos intensas batallas por las copas Danone. Mi madre compraba un pack de 4 para todo el fin de semana y cada uno se las tenía que dosificar. Lo normal era una de postre el sábado y otra de postre el domingo. Mi hermano era un ansioso y se las jalaba entre el viernes cena y el sábado comida. El domingo salivaba al verme ir a la nevera para coger mi copa Danone del domingo. Se arrastraba como un gusano y me decía que me la compraba. Sí, sí. Pero yo, que también pasaba de la cosa crematística, no supe hacer negocio con su gula. Y así me ha ido. Así que aquí, él obtuso era él pero fuí yo la que caí en la ruina financiera cuando me podría haber enriquecido a su costa.

'Si tu madre te ordena que hagas algo, está mal responderle que no lo harás. Es preferible y más conveniente insinuar que todo será hecho tal como ella desea y luego, más tarde, actuar sigilosamente de acuerdo a los dictados de tu voluntad'.

Pero vamos a ver Mr. Twain, ¿esto era preciso?, ¿este homenaje al choteo, pitorreo, burla, mofa, guasa y cachondeo clásico de los churumbeles con sus madres? ¿Que los mandas recoger su cuarto y te miran con cara de estupefacción y repitiendo sin parar 'ya vooooy', para acabar sin ir? Sin ir a recoger los juguetes, la ropa, sin ir a terminarse el plato de la cena... 


'Nunca debes olvidar que estás en deuda con tus bondadosos padres por tu comida, por tu bonita cama, por tus hermosos vestidos y por el privilegio de quedarte en casa en vez de ir a la escuela cuando te haces la enferma. Por lo tanto debes respetar sus pequeños temores, complacer sus pequeños caprichos y soportar sus pequeñas manías, siempre y cuando no te moltesten demasiado'.

Sí, señor... y aguantar mis enfados y mis ataques de dramatismo, mis sermones a la hora de la bronca vespertina, mis preguntas retóricas que rozan el drama costumbrista... Claro que una madre tiene que ser desprendida, no cabe en ella el egoísmo, pero quién no ha dicho alguna vez cosas como 'con lo que mami te quiere, con lo que mami te cuida...'. Y lasmías, las soportan, las respetan y es más, parece que se lo creen. Pero sé que disimulan.

Así que Mr. Twain, me va a disculpar y voy a esconder este librito. Volverá a ver la luz si algún día me convierto en abuela.

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