viernes, 19 de abril de 2013

Profesores

Me acuerdo de todos los profesores que he tenido entre los 3 y los 18 años. Los recuerdo a todos, sus caras, sus voces y muchísimas anécdotas. Tina era morena, muy joven, tenía el pelo largo y era mi seño de la clase Tambor, porque en mi parvulario de finales de los 70 las clases tenían nombres de personajes de los dibujos animados de Disney. A María Amparo la tuve en Pinocho y a Maria Jesús, que tenía el pelo rizado y tocaba la guitarra, en Donald. Recuerdo ir en el autobús y al conductor que se llamaba Eugenio y recuerdo que me guardaba en la cartera los bocadillos de foie gras, jamón york y mantequilla con azúcar de la merienda porque no me gustaban.

Isabel me enseñó a leer. Amparo siempre me ponía regular en 'orden y aseo' en las notas. Jacobo tenía bigote, era muy, pero que muy guay y se reunió muchas veces con mis padres porque servidora tenía, a sus 8 años, terrores nocturnos. Parece ser que era por unos cromos de monstruos que estaban de moda, pero eso era un excusa. Lo que yo tenía eran celos de mi hermano pequeño. 

Mª Ángeles L. tenía una voz muy dulce, era muy buena y fue mi primera seño en mi cole cuando entré por primera vez en cuarto de EGB. No, no era, aún es porque la veo cada día recogiendo a sus nietos en el mismo cole cuando yo voy a recoger a lasmías. Lasmías van a mi colegio. A Mª Teresa C. también la veo alguna vez. También va a recoger a un nieto y sigue siendo con 60 años, la profesora más guapa y buenorra que he tenido. Pilar L. sigue dando clase, se ha puesto muy gorda. Era una profesora dura, siempre me hacía salir a leer a mi porque a todo el mundo le daba vergüenza. Enrique nos daba clase de matemáticas. Era muy joven, recién licenciado y le poníamos muy nervioso. Fue el primero en detectar que a mi las ciencias me importaban un rábano y que tenía claro que mi intención era aprender lo justo de números para la vida diaria. Yo en 6º de EGB ya sabía que quería hacer letras puras y ser plumilla de mayor. Joanna era de Oxford, nos daba clase de inglés, también la veo de vez en cuando. Sigue teniendo el mismo acento macarrónico cuando habla en español que hace casi 30 años. 

Lino nos daba clase de geografía y de lenguamaterna. Más bueno que el pan. Objeto de muchas burlas. Más paciencia que un santo y muy aficionado a poner roscos y puntos negativos. Murió hace un par de años, en el cole, de un infarto mientras daba clase de teatro. Hubo un funeral en el salón de actos. Fue impresionante. Había centenares de ex alumnos mucho más mayores que yo y centenares insultantemente más jóvenes. Paqui nos daba música. Ya está jubilada, debe tener unos 70 años y está en secretaría echando una mano. Siempre ha sido mayor. Y Sonsoles... no sé nada de ella. Fue mi tutora en 8º, en pleno auge de mi dermatitis atópica, con brotes brutales que me lo hicieron pasar fatal. Me acompañaba algún viernes a casa para hablar con mis padres: tenía la cara hecha un mapa, se me habían caído las cejas y no quería ir al colegio. Nos sentábamos los cuatro en el salón, repasaba deberes conmigo y de vez en cuando se tomaba un gin tonic.

Carmen V fue mi tutora en 1º y 3º de BUP. Teresiana, de Málaga, profesora de historia y filosofía. Figura en el pódium de las personas que me han marcado. Me echó de clase por comer pipas y le pedí que no se lo dijera a mis padres. Evidentemente no lo hizo. Me encantaba hablar con ella y discutir, me contaba cosas de su hermano que vivía en Yugoslavia y de las cuevas de Guadix. Yo le dije que pensaba que era agnóstica y ella me dijo que lo más importante era ser coherente y que no había mucha diferencia entre una buena persona y un buen cristiano. 

Pepe era mi profesor de matemáticas. Me aprobó en 2º de BUP, seguramente sin merecerlo, porque él también sabía que la trigonometría no me interesaba y no me iba a aportar nada porque en 2º de BUP, ya me sabía de memoria el plan de estudios de la carrera de plumilla. Pepe era experto en lanzamiento de tiza cuando, de espaldas mientras escribía en la pizarra, oía a alguien hablando. Se quedaba en clase con los que no íbamos a misa y nos leía El Principito en versión original porque estudió en el Liceo Francés y hablábamos de política con él. 

Maria José S. me daba física y química. Tampoco entraban en mis planes y pasé olímpicamente de ellas con un suficiente pelado. Me resbalaba la tabla periódica y los julios, la potencia o los vatios, pero lo explicaba tan bien y tenía una letra tan chula, que molaba ir a su clase. Murió con 36 años. Joaquín no daba clases de dibujo y de informática. Siempre decía buenos días chiquitos. También le veo en el cole y como todos los demás, se acuerda de mi nombre. Luis me dio latín y griego. Un día, mientras hacíamos ejercicios, se puso a escribir un examen con un papel de calco, se despistó y tiró una copia a la papelera. Salió de clase y nos lanzamos como salvajes a recoger los trozos para recomponer el control. Bueno, yo diría que se despistó.

Carmen T era la profesora de religión en todo BUP. Yo era muy friki, intensa y la intelectual de la clase. Hacíamos debates sobre el aborto y cuando escuchaba mi posición favorable se ponía roja y me decía muy bien annajr,  ale, que ya has expresado tu opinión. Pero la pobre pasaba un mal rato. Un día dije en clase que la iglesia vasca había sido el origen de ETA (es que era muy intensa, tanto que me gustaba ver el debate sobre el estado de la nación) y le entró un ataque de tos nerviosa. Me ponía sobresaliente en religión.

Isabel A me daba literatura. Me hizo escribir una novela como trabajo de fin de curso y me hizo explicar en clase Cien años de soledad porque me la leí en el verano de 8º, me regaló La tesis de Nancy, Alfanhuí y Los niños de la guerra cuando terminé 3º de BUP. Marisa era la profesora de inglés y siempre me sacaba a mi a la pizarra para los dictados. Ana nos dio latín en segundo de BUP, estaba recién licenciada y a nuestros 16 años la puteamos un poco. Aún da clase en el cole y un día de estos vamos a quedar para ir al cine. También le gusta la literatura americana, pero a ella le gusta Hemingway y a mi me cae gordo.

Los de COU son mis profesores de mi senior year en EEUU. Los veo en Facebook y me recuerdan que llegué con un correcto acento británico y a final de curso parecía nativa de Dearborn Heights, Mi. 

No sé quien dijo que 'un profesor trabaja para la eternidad, por lo tanto, nadie puede predecir dónde acabará su influencia'. Me gustaría que lasmías pudieran escribir un día algo parecido. Y que se pararan a pensar que no se acuerdan de hacer raíces cuadradas o el análisis sintáctico de una oración, pero que no han olvidado un solo nombre de quien les acompañó en todos los años que pasaron en un aula.


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