lunes, 13 de mayo de 2013

Carta a la seño Esther

La seño Esther es la profesora de Ladecuatro. Ordenando documentos me ha aparecido la carta que le hicimos llegar a final del curso pasado los padres y madres de su clase. Mi condición de plumilla me convierte desde hace años en escritora de notas y dedicatorias comunitarias, así como en lectora de cartas de SanPabloalosCorintios en las bodas de primos y amigos. Lo hago con mucho gusto y con cierto pudor. La carta a la seño Esther salió muy pero que muy fácil. Le gustó mucho y generó muchos lagrimones. Pero es que la oxitocina está muy sobrevalorada en el parto, te olvidas de ella y en el largo y tortuoso camino maternal que sorprende supurando cuando menos te lo esperas en forma de emoción y llorera tonta.

Este año también hemos tenido a la seño Esther y parece que la clase terminará el ciclo de infantil con ella. Mola. Tendré más ocasiones para escribirle cartas.




"Parece mentira, pero ya han pasado 9 meses desde el primer día del ‘cole de mayores’. Llegamos a la clase de 3 años B nerviosos. No tanto como nuestros hijos. De una manera diferente. Cada uno tiene un recuerdo de aquella mañana, pero en todos coincide la memoria de lloros, gritos, manitas que apretaban las nuestras con mucha fuerza… y la voz fuerte y segura, alegre y quizás también un poco nerviosa, de la seño Esther.

Estos meses han pasado volando y hemos visto cómo aquel día de septiembre de 2011, dejábamos en clase a 27 niños con 27 historias diferentes: algunos no tenían aún los tres años, otros vivían su primera experiencia en una clase con más compañeros y con una maestra, otros, además, luchaban como campeones en su operación pañal o en su despedida del chupete… esas cosas que tienen que hacer los niños mayores, claro. Tareas titánicas para nuestros pequeños. Tareas que empezaban en casa y seguían en el cole con la ayuda de la seño Esther.

A lo largo de estos meses, los hemos visto crecer y aprender. Saben escribir su nombre, conocen el de todos sus amigos y reconocen en una señal de STOP, las letras que tienen Sasha, EsTher, DiegO, Pablo… Pintan muy bien, se esfuerzan por no salirse al colorear y saben que tienen que hacer los deberes el fin de semana. Conocen muchas canciones, todos los colores, los días de la semana… incluso tienen muy claro a qué sabe la luna… Y eso, es algo que los mayores no sabíamos hasta que la seño Esther se lo contó a nuestros hijos.

Los vemos llegar a clase, a su pequeño mundo durante 7 horas, muy contentos. Y los  vemos salir cansados, con la cabeza llena de cosas que han pasado, cosas que han hecho, cosas que les ha dicho la seño… Y para acabar el curso, nos sorprenden con sus conocimientos sobre el mar. La hija de quien escribe en nombre de todos no se cansa de explicar que hay tortugas marinas y terrestres, que los pulpos tiran tinta y que las algas son las plantas del mar. ‘¡Cuántas cosas sabes sobre el mar!. Es que me las ha dicho la seño Esther’.

Son tiempos complicados para todos y la comunidad educativa no se escapa de ellos. Por eso, además de agradecer al colegio el trabajo diario, las 27 familias que suscribimos esta carta, queremos hacer llegar al centro nuestro cariño y agradecimiento especial a la maestra que ha acompañado cada día a nuestros hijos. En sus fichas, en sus llantos, en sus subidas de fiebre en clase, en sus caídas, en sus rabietas, en sus peleas, en sus descubrimientos diarios… porque saber que hay frutas como la chirimoya o que los cocos tienen agua dentro son grandes descubrimientos.

Dijo un historiador y periodista estadounidense, allá en la frontera entre los siglos XIX y XX que ‘un profesor trabaja para la eternidad, por lo tanto, nadie puede predecir dónde acabará su influencia”. Seguro que muchos de nosotros no nos acordamos de resolver ecuaciones o de los tipos de rima. Pero todos recordamos los colores, las letras, las canciones y la alegría de nuestra infancia. Esa es la influencia eterna e inolvidable que la seño Esther aporta cada día a nuestros hijos. Y que como padres -y niños hace ya muchos años- sabemos que nunca olvidarán. 20 de junio de 2012 "


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