miércoles, 22 de mayo de 2013

De escenas, castigos, actividad mental y blogobroncas

Este martes ha sido un día duro. El trabajo, próximo al desastre. El tsumani de las tres letras empieza a calmarse, pero la escabechina ha sido muy severa, somos muchos menos y tenemos el mismo trabajo. Ergo, se impone aquello de hacer más con menos y eso se traduce en que, hasta nueva orden, muchos días salgo del polígono sin número a las tantas. Y tanto rato allí metida me pone las neuronas a mil. Tengo una actividad cerebral agotadora.

El caso es que este martes he ido de culo. Por la mañana, todas las apariciones de señoritos han sido a la misma hora, lío en el senatus por la tarde y yo sola ante el peligro y ante un ministro. Y como me va la marcha cerebral, tengo todo abierto en el ordenador... twitter, correo, digitales, documentación... y voy de una cosa a otra sin parar, no vaya a ser que me pierda algo en cuestión de 30 segundos. Una yonkie de la información que estoy hecha. Pues en ese ir y venir de los teletipos a los periódicos on-line, de gmail, a la escaleta... he ido parando en el blogoespacio, arriba, a mano izquierda en el blog de Molinos. Un post publicado el lunes sobre las cosas de la Crianza Natural que, desde la modestia, podría haber escrito yo misma, con un tono mucho menos mordaz y viperino que diría Ciberia y sí, con menos tacos, ha generado un intenso debate, una agria polémica y ciento no sé cuántos comentarios... para echarse a llorar cuando veo mis posts sin comentarios. 

Bueno, pues me ha venido a la cabeza la imagen de arriba. La blogobronca es real. Molinos lo ha dejado caer y hemos entrado a saco. Y en mi caso, pues me he lanzado como hacía tiempo que no me entregaba al comentario febril y me lo he pasado muy bien. Mientras escuchaba a unos ministros, argumentaba mis objeciones a la Crianza Natural y sus profetas. Me dejo para otro día esos argumentos, pero insisto en que el ejercicio comentaril, combinado con las cosas mías de mi trabajo, han sido como una clase de spinning para mi cerebro.

Con esta tonicidad mental me he ido para casa. He llegado a las 21:10 y me he encontrado con una escena memorable. Lasmías y Elmío en plena representación teatral. Estos días lasmías van de la ceca a la meca, con sus avis un par de días, con su yaya otros dos y con su padre el viernes. Bueno, pues como ellas tienen una acusada tendencia a la juerga total, hoy han hecho una cosa que está muy pero que muy mal, fatal y que merece un estricto correctivo. Cuando iban en coche con los avis, en el corto trayecto de su casa a la mía, se han desabrochado el cinturón de seguridad. Les ha caído la del pulpo. Se les ha avisado de próximos castigos y se les ha dicho que mamá no se iba a acostar con ellas un ratito a leer como cada noche.

- Mamááááááááá, no lo voy a volver a hacer!!!
- Ni yoooooooooooooooooooooooo!!!

Y yo, entre impertérrita y comprensiva he dicho amén a lo que decía su padre.  He puesto mi mejor voz, la más firme a la par que aterciopelada para comunicarles que su comportamiento iba a tener consecuencias. Y por un momento, mientras todo se paraba a mi alrededor, las veía haciendo una prueba para actuar en un culebrón venezolano... por los llantos y los lagrimones.

- ¿Pues sabes qué te digo? Que me voy de esta casa.
- No eso, noooooooo, que yo quiero seguir teniendo una hermana!!!

Un show de los suyos. Y el mundo se ha vuelto a parar y mis entrenadas neuronas han vuelto a ejercitarse. ¿Y ahora qué hago yo con estas dos? ¿Otra bronca? ¿Qué castigo se merecen? ¿Qué me diría ahora aquel profeta de la CN sobre el castigo? ¿Que no es la solución? ¿Que tengo que hacerles ver que lo que han hecho está mal con palabras? Ladesiete ha pedido perdón. Ladecinco ha puesto la cabeza en la almohada y se ha dormido en 23 frames aunque previamente, entre sollozos me decía que estaba arrepentida. Total. Que mientras en mi cabeza resuenan la blogobronca y la escena de dramón, la lavadora está a punto de acabar. Y mientras espero que el programa finalice, escribo esto, pienso en otros posts y tramo los castigos. Se les va a olvidar el significado de la palabra televisión.

5 comentarios:

  1. Spinning mental? ¡si has escrito ocho post de comentarios! :P jajajaja

    un beso desmadroso

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  2. UUuaaaaaaa!!! Es un bostezo. Qué bien he dormido después del ejercicio mental de ayer. Sí. Soy muy rollera!! Una pregunta, tú que eres más veterana?? Cuál es el momento ideal para abandonar un comento-contesto en un blog o en twitter? Hay un punto de inflexión en el que debes abandonar? Es que si toda la vida tú madre te ha dicho aquello de 'es que siempre tienes que tener la última palabra!!', cuesta tanto...

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  3. Hola Anna

    La verdad es que ayer tenías la bici a mil revoluciones, jajaja. Entiendo tu vehemencia con el tema porque a mí tampoco me sienta bien la vehemencia de otras corrientes distintas. No digo yo que todas las madres que practican la CN, que sinceramente, desconocía como término hasta ayer, sean así, pero sí que me he encontrado mucho acerca de dar el pecho que no me ha gustado, que me ha hecho sentir mala madre, y sí, existe esa corriente radical también en sentido opuesto. Por eso el respeto es lo mejor en todos los casos y el sentido común.

    Lo que pasa es que lo que dices es un chascarrillo con tus colegas se magnífica en el mundo 2.0, a pesar de la velocidad a la que lo hacemos y la poca meditación previa a la hora de escribir (lo digo por mí).

    A mi peque tuve que atarle cinta de embalar en la silla para que no se quitara el cinturón con un año, la muy puñetera, nos daba cada susto.

    Mañana veré tu post. Espero que hoy tengas mejor día.

    Un beso

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  4. Gracias!! No te creas... parece el día de la marmota!!
    Me apunto lo de la cinta de embalar, pero sshhhhh, no lo digas mucho por ahí... XDDD

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