viernes, 17 de mayo de 2013

El mal humor

Llevo días queriendo escribir sobre el malhumor. Me vienen a la cabeza una barbaridad de ideas, de imágenes, de chisposas metáforas y de sentencias magistrales... pero sólo cuando me entra el brote de mal humor, mala leche, mal café, mala bajandí, mala gaita. Justo en ese momento. También es mala suerte. Porque el brote accede a mi persona humana, habitualmente por la mañana. Cuando confluyen Júpiter y Saturno, o lo que es lo mismo, cuando Ladesiete y Ladecuatro chocan en una bronca monumental durante el desayuno (me ha pegadooooooooooo). Y claro, no es momento para encender el ordenador y ponerme a escribir. Y tampoco para coger mi moleskine mini y derramar en breves apuntes descripciones de mi malhumor.

También aflora el mal humor cuando llego al polígono sin número sin saber exactamente qué me va a deparar el día. Debería acostumbrarme a la incertidumbre del plumillismo.  Pero me cuesta mucho pensar que se va a liar el día y que no sé qué haré con lasmías por la tarde si se dan las variables más chungas para mis intereses. A eso hay que añadir que no sé si es la edad o el entorno, pero hay días en los que me caen bien muy pocas personas. Y a veces ni siquiera estoy yo en ese selecto grupo.


Y el mal humor me transforma en una tía insoportable. En una auténtica bruja. Para empezar, no me soporto a mi misma y eso me hace muy complicado aguantar a nadie. No me hace gracia nada. Me molesta todo. Me obceco. Me agobio y cualquier cosa me hace saltar. Estoy superenfurruñada. Me digo a mi misma que se acabó el cachondeo cósmico, el buen rollito happy, incluso la buena educación y que no le voy a pasar nada a nadie. Todos son imbéciles y se han propuesto seriamente hacérmelo saber. Además y para colmo, he borrado 'Dulce Jueves' del dispositivo del kindle por equivocación. En circunstancias normales eso sería un accidente, pero con este estado de ánimo y esta cara verde es un puto drama, un auténtico boicot mundial contra mi persona y alguien va a tener la culpa y alguien lo va a pagar. Y todo apunta a que el chivo expiatorio va a ser uno que tengo en el polígono con voz de tenor. Mala suerte, chato.

Estar enfadada es un rollo. Me quiero convencer de ello porque es lo que les digo a lasmías. Debo darles ejemplo, pero es que hay veces que mola estar de mal café. Te rebozas un rato en el lodo de la ira y la hostilidad cual gorrina malhumorada. Pero aunque no lo parezca, no soy nadie y me cuesta poco salir de este miserable estado. Me basta con que Borrega Mayor, alias N, me acompañe a la máquina a por gominolas y aprovechemos para despellajar a alguien o para ponernos por las nubes. Me basta con un ratito dándole al whatsapp-chat de la agüela y las borregas. Me basta con que Elmío me haga reir como sólo él sabe. Me basta con pensar, como dice mi madre, que siempre habrá alguien peor que tú. Y me basta con repasar este post para ver si hay faltas de ortografía y confirmar que estoy como las maracas de Machín.


Este también se lo dedico a C y N. Como el de P. Porque con ellas me cuesta mucho ponerme de mal humor, aunque alguna vez me han soportado en situaciones como las anteriormete descritas.

2 comentarios:

  1. ¿Esto era un retrato mío y no me lo has dicho? :-)) yo ayer tuve uno de esos , menos mal que hoy es viernes y los viernes no me permito estar de mal humor. No me da la gana. Muy bueno tu post y muy madrugador.

    Un beso

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  2. Gracias!
    Hoy no, no y no!!!
    Que vaya muuuy bien y buen fin de semana!!

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