jueves, 16 de mayo de 2013

La maternidad de la A a la Z. H de hijas


Tengo dos hijas. Tienen 5 y 7 años recién cumplidos. Siete años después de tener a mi primera hija, aún me suena especial. Incluso raro. Hija. Mi hija. Mis hijas. Hay quien utiliza la palabra hijo o hija habitualmente aunque no los tenga, como interjección, como coletilla. Hijamíademividaydemicorazón es un ejemplo. También se usa como insulto, sí claro, no hace falta reproducirlo. El DRAE recoge una  barbaridad de acepciones. Pero, en fin, todos sabemos qué es un hijo, qué es nuestro hijo, quiénes son nuestro hijos, qué suponen para nosotros nuestros hijos. Y me gusta parar a pensarlo. A expresarlo. Hasta hace 7 años yo era una hija. Una hija de y para mis padres. Me presentaba en ciertos escenarios como la hija de V y de P. Evidentemente aún me siento así y siempre me sentiré así. Era sólo una hija y los hijos eran una posibilidad o una realidad en los hijos de otros.

Pero llegó el día en que supe que iba a tener una hija. Y tener una hija iba a ser el resultado final de 9 meses de embarazo, un deseo cumplido, un proyecto de dos. Y llegó una bebé. Y dos años después, otra bebé. Y esas bebés son hijas. También nietas, biznietas, sobrinas, primas. Nos han transformado a todos en algo más de lo que éramos. Y a medida que crecen -y crecen muy rápido- veo que lo único seguro, como me pasó a mi hasta los 34 años, es que siempre serán hijas. Quizás serán algún día madres. O no. 

Me han transformado en una madre, lógico y aplastante. Son mías y yo soy suya. Probablemente soy más suya que ellas mías. Está aquella poesía que asegura que los hijos no son nuestros, que son de la vida, que no nos pertenecen, que son ellos por si mismos, que les podemos amar, abrigar, cuidar... pero eso será hoy, no mañana. Que un padre, una madre, son los arcos y ellos son las flechas. Me han inquietado siempre estas palabras. Esta poesía que cada uno adapta a sus circunstancias y a su manera de ver la maternidad.

Mis hijas se parecen a mi y también son completamente distintas a mi. Han sacado lo mejor y lo peor de mi. Me regalan momentos inolvidables y otros que querría enterrar y no volver a vivir. Llegaron porque yo quería que llegaran. Me han descubierto cosas de mi que no sabía. Y me seguirán descubriendo cosas nuevas, suyas y mías. Ellas me han convertido en madre y yo a ellas en hijas. Sí, no seríamos nada las unas sin las otras. Pero a veces me pregunto qué hubiera pasado si la vida no me hubiera convertido en madre. Si no se hubieran dado las circunstancias que me han hecho tenerlas. Si ellas no hubieran llegado yo hoy sería sólo una hija. Siempre somos hijos.




"La maternidad de la A a la Z" es un carnaval de blog iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser madre. El objetivo es crear en red, colaborando unas con otras, un "Diccionario de madres" con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.

Síguelo en Twitter #azdelamaternidad

Si estás interesada en participar, tienes toda la información a tu disposición aquí.


11 comentarios:

  1. Este es uno de mis post favorito del carnaval hoy, será que me siento tan identificada. Como sabes, también tengo dos hijas, y también me impactó ese poema del que hablas y sé que ellas son menos mías que yo de ellas.

    Muy bonito Anna, me ha conmovido. Felicidades.

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    1. Muchas gracias!
      Me alegro de que te haya gustado. Yo aún me estoy riendo con tu plantación de berenjenas!!!

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  2. Me ha parecido muy acertado lo de que probablemente tú eres más suya que ellas tuyas. En pocas, muy pocas palabras se dejan entrever tantas cosas.
    Salu2

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    1. Gracias! Me voy dando cuenta de esta afirmación un poco cada día. Pero además, ahora veo a mi madre y me lo confirma todavía más. Ella es mía porque me deja ser yo y porque está siempre ahí para que pueda ser yo.

      Bueno... y como de pensar en esto me pongo blandita y emotiva, otra cosa te diré para que se me vaya deshaciendo el nudo de la garganta: son las 22:22, estoy reventada, pero me ipso facto me pongo a hacer un bizcocho para la fiesta de cumpleaños de mañana de lasmías... soy o no soy suya?? ;-)

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  3. Hasta ahora no te conocía... Solo he leído este post, y para mí, esa es una de las grandezas de este carnaval. Que nos da la oportunidad d intercambiar puntos de vista, conocernos más, y también descubrir gente nueva. Me ha encantado tu reflexión. A veces la vida tiene más de magia q de vida. Y a mi tb me suena raro lo de "mis hijos". Raro no... No sé. Decirlo me llena de orgullo y pensar en ellos me reconcilia con el mundo y con la naturaleza. Preciosas palabras.
    Un abrazo

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    1. Muchísimas gracias y enhorabuena por la iniciativa. Más que un carnaval, es un carrusel, un tíovivo, una montaña rusa... te pones a leer, te enganchas a leer, te ríes, te sorprendes con la carne de gallina y el nudo en la garganta, te lanzas a escribir...
      De todas maneras, como ya te dije en twitter, mi condición de tecnolerda me impide saber si lo he hecho bien. Me gustaría poner el logo, pero no me aclaro ni con lejía. Mi problema es que me he puesto con el blog como cuando me he tenido que comprar una lavadora: a saco y sin leerme las instrucciones. Y así me va.
      Otro abrazo! Hasta la próxima.

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  4. QUé bonito, me ha encantado, enhorabuena!!!!

    Yo también me paro a pensar de vez en cuando en mi hijo, como hijo mío, es raro, muy raro. Llevas toda tu vida siendo hija y, de repente, eres también madre, es difícil de asimilar, pero tan bonito de comprender. Ellos nos enseñan tanto, nos dan tanto... son hijos, como nosotros.....

    Un abrazo!

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  5. Lo explicaste muy bien, mi nene tiene apenas nueve meses y en estos días le pregunté a mi esposo ¿no te parece raro que Copi esté entre nosotros? Aún me parece un milagro que un nuevo ser llegue a tu vida, es algo indescriptible... Es allí cuando realmente entendemos la palabra hijo.

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  6. qué bonita elección para esta semana.. en una pequeña palabra cuanto significado puede haber... una entrada fantástica.. feliz día

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  7. Preciosa palabra, nuestros hijos, nosotras, sus madres. Que buena definición, todos somos hijos, pero a veces, es tan raro pensar que estos hijos son nuestros.....

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  8. Es un post precioso, me ha hecho pensar en loq ue siente mi madre que también tiene dos hijas :)

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