domingo, 12 de mayo de 2013

Taller de padres

Elmío dice que no le dejo leer el blog porque me voy a meter con él. No es cierto. No le dejo por otras razones, pero si lo encuentra, está en su pleno derecho de leerlo. No hay secretos ni misterios entre nosotros. ¿Por qué nimias razones me podría yo meter con él? ¿Porque nunca ve la montaña de ropa para planchar? ¿Porque friega los platos la mar de bien pero nunca desaloja la cacharrada de la pila de la derecha? ¿Porque se encanta viendo, verbigracia, 'Monstruos de río' cuando le digo que prepare algo de cenar, y yo subo, me cambio, recojo, bajo a la cocina, pongo una lavadora y aún no ha sacado pan del congelador para cenar una triste tostada? ¿Porque pierde las listas de la compra?... ¿Cómo voy  yo a meterme con él por eso?  Y es más... ¿qué problema le va a suponer verlo negro sobre blanco?

El caso es que el otro día fuimos los dos a clase de Ladecuatro. Nos tocaba el taller de la profesión. En nuestro cole, en infantil, cada año hay una actividad para los padres con toda la clase. En 3 años cuentas un cuento, en 4 años tu profesión y en 5 años vas a la clase y durante hora y media intentas perpetrar una manualidad con 28 criaturas a las 15:00h. Con Ladesiete, fui yo sola a los tres talleres. Con Ladecuatro, Elmío se ha implicado en el cuento de 3 años (contamos 'El Mago de Oz', como no podía ser de otra manera) y en la profesión, que resulta que compartimos. No tengo claro si repetirá el curso que viene.

Pues bueno, antes de entrar al trapo, pongo la pausa, le doy al FWD del video y lo paro en el mismo día del taller, a las 18h. Lasmías se han quedado con su yaya. La yaya pregunta a Ladecuatro '¿qué os han contado los papás en el taller?' y Ladecuatro contesta: 'Lo ha contado todo la mamá. El papá no ha hablado'. Pausa. Rew. Volvemos a a las 14:45 horas del día de autos.

Entramos en el aula multiusos porque vamos a poner unos dvd para explicar la profesión de plumilla, en su versión más audiovisual, que es la mía. Ordenador a punto, dvd preparados, en uno se explica cómo es una caja tonta por dentro, en el otro tenemos una noticia grabada en el cole de lasmías hace un par de años cuando Ladesiete tenía 4 y en la otra aparece una servidora en actitud y posturitas de reportera dicharachera allende los mares. El público está formado por niños de segundo de infantil. Son 27 y la seño Esther. Se sientan en el suelo, su nivel de concentración es mínimo y sé que va a ir a peor. Ladecuatro está muy contenta de vernos y aunque le entra el ataque de timidez viene a abrazarnos... qué momentazo, qué subidón de oxitocina a estas alturas... '¡¡¡Hola mamá de Ladecuatro, hola papá de Ladecuatro!!!!' Gritan al unísono los compañeros de clase de mi hija pequeña. 'Hola, chicos', digo yo, proyectando mi voz de plumilla audiovisual. Me giro a la derecha y allí está Elmío, mudo, sonriente y preparado para poner los dvd ,agitando su mano para saludar a las fieras. 

Y me pongo a explicarles qué es una noticia y me sale decirles que es como un cuento, que tiene unos personajes, pasa en un sitio, en un momento del día, de una manera concreta y por unas razones... vamos, lo que vienen siendo las 5 Ws en versión segundo de infantil. Agotador. Les pregunto si sus papás ven las noticias en la tele o las oyen en la radio. Si saben lo que es un periódico y si recuerdan alguna noticia. Ladecuatro levanta la mano y con gran orgullo maternal la oigo decir que los incendios de bosques por culpa de los que fuman los cuentan en la tele, que también hacen noticias del Barça (para orgullo de l'avi) y de los políticos que roban (para sorpresa de su seño). 

Y entonces sale Luca y dice que él vio en la tele que cayó un meteorito en Rusia. Y, claro, viene la pregunta del millón: ¿y cómo vemos la noticia de Rusia aquí en nuestra CCAA? Miro a Elmío, a ver si se le ocurre algo. Yo soy de letras y él también. No dice nada, sonríe. Levanta las cejas para preguntarme si cambia de dvd y yo les suelto que las noticias se graban en cámaras de video como las que tienen sus papás y que por las antenas y por el aire vuelan las imágenes para llegar a sus teles. Y levanta la mano Natalia y dice pues un día cayó un rayo y no se veía la tele en mi casa. Y todos coinciden en que ese rayo también cayó en su casa ese mismo día y no se veía la tele y quieren que me convierta en técnico de antenas y les explique por qué pasan estas cosas. El taller se desvía, el público está desbaratado, mi asistente no colabora... y decido dar un giro: chicos... ¿sabéis qué es esto? Esto es un periódico.

Hemos traído periódicos para explicarles que las noticias también se pueden leer, no sólo ver y oír. Les paso los periódicos, los destripan, se quieren quedar una página de recuerdo para llevársela a casa y enseñársela a sus papás... el suelo de la sala multiusos está cubierto de planas de periódico... como si hubieran venido los pintores. De repente se oye la siguiente exclamación: ¡se le ven las tetaaaaas! Así es, hay tres mirando con avidez las páginas de contactos. La seño y yo nos reímos e intentamos quitar hierro al asunto. ¡¡Chicos!! Vamos recogiendo y a clase a merendar.

La última parte del taller consiste en compartir el rato de la merienda con la clase. Se supone que los enanos se van a portar muy bien, que los padres invitados vamos a ver cómo es su día a día, en este caso, su final del día que, en el mes de mayo, con toda la calor, es un auténtico show. Ladecuatro quiere merendar conmigo. Y como yo no he podido comer porque he salido del polígono sin número a toda pastilla, me siento en una mini silla con sus compañeros de mini mesa y me como un bocata con ellos.

De repente me giro y veo a Elmío rodeado de criaturas. Una niñas con mallas y camiseta rosa se ha agarrado de su pierna como un koala y le ofrece un actimel que inclina peligrosamente sobre su pantalón. Veo a un enano que le enseña el puñado de cereales de la rana que se acaba de meter en la boca. Otro le estira de la manga con una mano y le dice mira yo también llevo gafas mientras con la otra sostiene un tetrabrick de colacao que gotea por la pajita. Cuando consigue zafarse de este trío, se encuentra con una rubita que le pide que le abra la bolsa de galletas y con otro que le enseña un bocadillo que no le gusta. Amablemente le abre la bolsa de dinosaurios a la rubita y acompaña al otro a la mesa diciéndole que el bocata de pavo está muy bueno y que se lo tiene que comer para hacerse mayor. Como el padrazo que es.



Pero por la noche lo reconoce todo. Y confirma las palabras que Ladecuatro le dijo a su yaya, osea, a su madre y suegra mía. Confiesa que estaba acojonao, que no sabía qué decir. Que se sentía como Schwarzenegger en Poli de guardería y que ahora entiende por qué digo que beso por donde pisa la seño Esther.




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