jueves, 16 de mayo de 2013

Y Ladecuatro ya es Ladecinco


16 de mayo, 10:50. Llega al mundo una pedazo de bebé. 3.800, 54 cm, pelazo negro. A las 10:35 la matrona me decía 'no empujes que ahora viene el ginecólogo'. Pues casi no llega, porque mi hija pequeña tenía mucha prisa por salir y lo demostró con un expulsivo supersónico y unos berridos de campeonato que puntuaron con sobresaliente cum laude en el test de apgar.

Y más o menos así han sido sus primeros 5 años. Dos primeros meses de insomnio porque tenía más hambre que un perrito pequeño. Diez meses de maravilloso y carnoso crecimiento que la convirtieron en la cosa más bonita del mundo mundial... lamento este ataque de hijocentrismo, pero es así. Ladecinco siempre ha estado como un queso, una morenaza de largas pestañas, mofletes rosados como una manzana y más guapa que un sol. Y 4 años hasta ahora de lucha, agotamiento, sufrimiento, alegrías, desgaste maternal... lo normal sí, pero como es ella, excesivo.

En este blog, su presencia es notable. He hablado mucho de ella. De sus rabietas, de sus celos, de sus preguntas... Me dijo un/a anónimo/a a raiz del post sobre los celos: 'No entiendo esta moda de madres que se burlan de sus hijos y que se ríen en upblico de sus rabietas cuando lo que hay que hacer es acompañarles, comprenderles y uentan cosas que les ridiclizan. Y todo lo que hacéis es contarlo en un bloc, pero bueno...' Sic, porque se entiende a pesar de las erratas. Desde mi novatez bloguera no sé si debo contestar a un mensaje así, de hecho no lo he contestado pero me ha hecho pensar. ¿Es cierto? ¿Me burlo de ella en el blog? ¿Hago como que desdramatizo sus burreras y los efectos de esas burreras en mis nervios? ¿O sólo intento hablar de una situación que me sobrepasa día sí y día también? ¿Cuál es el objetivo de todo esto? De hecho, y para no engañar a nadie, este blog nace en un momento crítico en el que me siento superada por las circunstancias en general y por las movidas de Ladecinco en particular. Es así. No pasa nada. No significa nada. 

Y desde que me leo y me releo pongo distancia a las circunstancias y a las movidas. Y asumo que Ladecinco ha sacado cosas de mi que no conocia -y que no me molan-, me ha enseñado a ser una especie de tedax, porque con ella nunca sabes si cortar el cable rojo o el cable verde para que no explote. Me ha enseñado que la maternidad no es sólo azúcar, fuegos artificiales y suspiros. Para nada. Y todo esto me ha costado y me ha jodido tener que reconocerlo. Pero ahí está... es lo que hay. Valiente post horrible que me está quedando para su cumple. Pero lo pienso arreglar.

Ladecinco está ahora mismo jugando ella sola con el Conecta-4 que le hemos regalado. Y se hace trampas. Y se ríe hasta de su sombra. Está loca por celebrar mañana su fiesta de cumpleaños con sus amigos y por que le regalen la raqueta de tenis... que lleva un año con la cuenta atrás para los 5 y para poder apuntarse a las clases. Empezó la semana pasada cuando aún tenía 4. El profesor no quería cogerla hasta el curso que viene y se quedó en la parra con su revés a dos manos que no sabemos cómo ha aprendido. Tampoco sabemos cómo ha aprendido a driblar de esa manera con el balón de fútbol. Ni cómo es posible que tenga ese carácter, esa fuerza, ese descaro y esa sobradez para ir por la vida. Si no fuera porque recuerdo ahora mismo el día del parto como si estuviera pasando en este preciso instante, pensaría que no es hija mía. Lo sé. Nos va a dar grandes momentos. Momentos de gloria y MDM de gran nivel. Ladecinco es un reto, así que habrá que tomárselo con mucha calma.


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