sábado, 1 de junio de 2013

Recomendaciones para asistir a un cumpleaños infantil


Desde mi atalaya de madre de dos niñas de 5 y 7 años, con unas cuantas fiestas de cumpleaños infantiles a mis espaldas en los últimos 4 años, me permito hacer llegar a quien quiera leerlo, unos cuantas reflexiones y algún consejo, a modo de guía para afrontar estos trances. Especialmente recomendado para progenitores de criaturas de 3 años en adelante.

1. Tanto si vais invitados o sois anfitriones de una celebración en un parque de bolas, sabéis que tenéis que llevar unos calcetines para entrar a las susodichas bolas. Pues bien, no os molestéis en lavar esos calcetines. Es inútil. Mejor os lleváis unos viejecitos, de esos que da vergüenza enseñar, sí, sí, esos mismos que contradicen la frase de vuestras madres según la cual la ropa interior debía estar siempre impecable y conjuntada... bueno, pues cogéis esos, se los ponéis e inmediatamente los tiráis a la basura. Es más, que no salgan del parque. Deshaceros de ellos en la papelera del servicio  del local.

2. El regalo. Siempre es mejor juntarse con un grupo para hacer un regalo más grande. Por la crisis, claro. Y porque la criatura celebradora, sentada en el trono, con la cara pintada y la corona enroscada en su cabecita, está bajo los efectos de la cocacola sin cafeína, agitada en su tripa de tanto saltar y hacer el cafre en el pelotero (que así se llama el lugar concreto donde están las bolas). Y no se entera de nada. Cuando llega a casa, no sabe si el maletín de pinturas de Spiderman ya lo tenía y no tiene ni idea de lo que le ha regalado su amigo Pepito. Es más, probablemente le dé igual. 

Pero también es cierto que a ellos les mola destripar paquetes sin parar. Es decir, prefieren la cantidad a la calidad. Hablad con la madre del cumpleañero si tenéis confianza, decidle aquello de como tienen de todo, ¿hay algo que le haga gracia o le haga falta?. Dejaos llevar por sus palabras y no olvidéis que somos madres prácticas, que buscamos la eficiencia y huimos de los caprichos. Y jamás, jamás escuchéis a maridos como Elmío que dicen aquello de ¿ropa? ¿como que ropa? ¿cómprale un juguete como toda la vida?.

3. La merienda. El menú estándar de una fiesta de cumpleaños suele ser excesivo. Salvo que tu hijo sea de esos que te hacen llorar de felicidad al verlo comer, lo más probable es que la merienda con sus amiguitos te haga llorar, pero de rabia. Bandejas de plástico con sus departamentos, dos bocadillitos o sándwiches, generalmente de fiambre y crema de chocolate. Dulce y salado. Unos ganchitos y/o papas. Bebida con gas a gogó y un postre lácteo. Devorarán los ganchitos, beberán cocacola sin cafeína como si no hubiera un mañana y guarrearán con los bocadillos. Te acercarás a decir hay que comérselo todo, ¿eh? y descubrirás a una padilla de mini cerdos haciendo el ídem con la comida. La tarta, probablemente ni la toquen y todo  su interés gastronómico se centrará en la bolsa de chuches. Tú que pensabas que iban a llegar merendados-cenados a casa... pues no. Llegarán con más hambre que Carpanta, roñosos y en plena hora mortal. Las 8 de la tarde.

4. Y llegarán hechos un asco. Probablemente se habrán dormido en el coche y como habitualmente irás sola a estos eventos, te encontrarás ante un drama total al llegar a casa. Los arrastrarás como buenamente puedas y la intensidad del drama dependerá de la prole que tengas. Yo tengo dos. Ahora ya no puedo, pero antes llevaba a la pequeña en brazos y a la mayor, que es una santa, andando y llorando. 

Toda tu prole irá salmodiando entre llantos un sentido tengo sueeeeño y tú te plantearás seriamente la posibilidad de lavarles la cara, las manos, ponerles el pijama y acostarlos. Pero cuando los lleves al baño, la luz traidora de los halógenos, te descubrirá unas uñas incomprensiblemente enlutadas, unas caras y manos pegajosas, trozos de ganchitos en los lugares más insospechados y restos de piruleta o gominolas en el pelo. Así que, no hay tu tía... a la bañera. Y la bañera los despejará y querrán cenar. Y tú, que los querías acostar pronto aún a riesgo de no aportar nada esa noche a su nutrición, te sorprendes a ti misma batiendo unos huevos para una tortilla.

5. Los cumpleaños infantiles son generalmente por la tarde, después de clase.  Lo más habitual es que sean entre semana, con más incidencia en jueves o viernes. Por lo tanto, o tienes uno de esos horarios en vías de extinción de 8 a 3 o lo tienes complicado para llevarlos a las fiestas de sus amiguitos. Se ha extendido la práctica de, igual que te juntas para el regalo con las mamás afines, juntarte para desplazar a los niños a la fiesta. Unas los llevan y otras los recogen. Si decides organizar con tus amigas este procedimiento, firmad un convenio de colaboración con los siguientes puntos:
  • me comprometo a vigilar a los otros niños como si fueran los míos,
  • estaré pendiente de cómo meriendan, de cómo se portan, de si tienen pipi, sed, pupa o sueño como si fueran los míos,
  • en ausencia de la madre que los parió actuaré con ellos como si fueran los míos, por lo tanto, tengo permiso para:
    • castigar, gritar y/o reñir aún a riesgo de abochornar a los míos y de convertirme a ojos de los otros en 'la mamá que más grita'.
  • daré el parte completo a las abajo firmantes por whatsapp. Para desdramatizar.
6. Por último. Si estás en un cumpleaños en el que no conoces demasiado al resto de adultos, sé discreta, mantén conversaciones superficiales, pero muy superficiales. Nada de política, cuidado con la literatura, atención con las competiciones hijocentristas sobre el nivel de lectura, percentiles u otras categorias susceptibles de crear mal rollo. De una fiesta de cumpleaños puede salir una amistad para toda la vida. O una hostilidad encubierta para los restos.

No digáis que no os he avisado.



Con todo mi cariño, para mis mamás afines firmantes del convenio.






7 comentarios:

  1. En el cole de mis hijas, con la mayor, nos organizamos para hacer aún más práctico el tema regalos. La mamá o papá del cumpleañero compra el regalo. Los invitados dan a los padres 5 euros por cabeza y ya. Suena frío pero te evita el coñ... De ponerte de acuerdo con un montón de mamis para ir a comprar un regalo y el ir mendigando después los dineros.

    Lo de la comida es totalmente cierto, qué pena, sobre todo si tú te encargas de comprarla porque aún sobrará más.

    Tengo pánico a los cumples infantiles, es llegar octubre y me entran sarpullidos... ¿Dónde? ¿A quién? ¿Cuánto me va a costar? Buf

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    1. Yo llevo una buena temporada de cumples infantiles y este post surgió la semana pasada después de una experiencia inenarrable en un macdonalds con 30 invitados, 5 niños a mi cargo (lasmías y 3 amiguitos). Un caos, una pesadilla. Un auténtico infierno de niños perdidos, carretera cercana a la terraza del local, niños castigados y madres de los susodichos a la par que amigas mías, desaparecidas. No se lo deseo a nadie!!! ;-P

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  3. jajajajaj. A mi ahora me tocan los sábados de 12 a 14h, lo cual supone lo siguiente:
    1- el sábado ya no puedo hacer planes hasta las tantas, porque el que va al cumple llega reventado.
    2- se come a las milquinientas, porque a las 14 se acaba, se llora porque uno no quiere irse sin despedirse 20 veces, hay que ir hasta casa, borrarle la cara, llega dormido, lleno de chuches....
    3- yo ya no me quedo a los cumples salvo que los papás sean ya amigos. Tengo demasiadas cosas que hacer los fines de semana como para dejar a mi marido- o él a mi- sola con los otros dos, la compra sin hacer y la casa patas arriba.

    Y finalmente.....los míos mayores cumplen los dos en agosto, así que la fiesta de cumple se hace conjunta, en donde veraneamos, en el jardín, y aprovechamos para invitar a tíos, primos, abuelos y a los amiguitos.....y que cada palo sujete su vela!!!

    (la enana cumple en abril, pero todavía tiene 2 años, así que por el momento, es una merendola y ya.....)

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    1. Yo los cumplo en julio y mis cumples eran también así, lo clásico del verano. Pero la fiebre cumpleañística esta me va a matar... o al menos me va a dar para algún post más, seguro!

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  4. Yo ya te comenté que los cumples de mis hijos en sociedad y los de sus amiguitos no son lo mío. Los odio. Me llaman la antisocial. Lo sé. Mis dos amigas y mamás, me lo han dicho.

    Además soy patética con los regalos. No hacemos bote. Error. Y a mí me ha dado por regalar a los niños amiguitos de la mayor un ATLAS UNIVERSAL PLANETA. Como yo no voy a ninguno no sabía el alcance de semejante acto, hasta que el día 23 de mayo celebré los 7 años de la mayor. La regalaron la bola del mundo, una enciclopedia universal (para niños, claro) en dos idiomas y dos DVD de la vida en la tierra. Y mi hija, que es más lista que el hambre me dijo en la intimidad del hogar..."los próximos regalos que tenga que hacer voy con la abuela a comprarlos"

    Mis amigas, se descojonan literalmente mientras me miran con cara de..."ves?....hay que alternar con las mamis del lugar". Menos mal que las tengo a ellas para regalarla a mi hija cosas "útiles" para su edad.

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    1. jjajjajaja... Me parto. Por suerte yo tengo un grupo de mamás amigas del cole de lo más variopinto. Somos 5, cada una en su estilo... un día escribiré sobre ellas. Tenemos una comander in chief que nos organiza la mar de bien! Si es que hay que delegar....
      Besos!

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