lunes, 1 de julio de 2013

Tetas


Mientras trituraba los puerros para hacer la vichyssoise me han venido a la cabeza las imágenes de las ya mundialmente conocidas como 'activistas de Femen'. La relación entre la acción y la imagen es absolutamente absurda. De hecho es nula. Ya me gustaría a mi que hubiera sido como la magadalena de Proust, pero la inspiración viene cuando viene. Para quien no las conozca, Femen es un grupo femenino de protesta que tiene su origen en Ucrania. La verdad es que si buscas por ahí pone grupo feminista, pero para mi se reduce a grupo femenino porque la parte más visible de su activismo consiste en mostrar una zona del cuerpo característica de la población femenina. Las tetas. Porque coincidimos en que sólo las mujeres tenemos tetas. Hombre y mujeres tenemos pecho. Pero en nuestro caso, bautizamos a esa parte concreta de nuestro cuerpo como seno, busto, tetas, mamas... 

Depende un poco del momento y el lugar. Si vas al ginecólogo, hablarás de mamas, si estás con tus amigas o en la intimidad del hogar conyugal o en casi cualquier otro lugar hablarás de tus tetas. Si vas a la modista o a una tienda a probarte algo dirás pecho. Si eres poetisa te saldrá decir senos. Y si eres muy antigua dirás busto. 

Entiendo que las tetas son muy importantes en la vida de una mujer. En mi caso, su importancia se circunscribe a que forman parte de mi cuerpo. Y punto. Tengo tetas porque soy una mujer. Pero no soy una mujer sólo por tener tetas. Y claro, llegan estas congéneres haciendo de sus tetas bandera y me da que pensar. Me parecen muy dignas sus reivindicaciones y que le echan valor a sus protestas es indudable, pero la verdad es que no me imagino qué pensarían Betty Friedan, Simone de Beauvoir, Marylin French o tantas otras pioneras del feminismo. Llamadme antingua. Pero también creo que es una cuestión de nivel intelectual. 

Las fotos de ahí abajo, bien miradas, no son muy diferente. Hay un siglo de distancia y mucha ropa de diferencia. Emmeline Pankhurst era la líder del movimiento sufragista en Gran Bretaña y su acción de protesta consistía en manifestarse cuando eso no era un derecho o en acciones más radicales como el sabotaje o el ataque a domicilios de políticos. La policía detenía a las sufragistas. Las encarcelaban y ellas se ponían en huelga de hambre. O las alimentaban a la fuerza o las soltaban cuando estaban hechas un asco. Y las volvían a detener. Era la ley del ratón y el gato. Y claro, pues no estaban para preocuparse por sus tetas. Ms Pankhurst decía cosas como 'nos tiene sin cuidado vuestras leyes, caballeros, nosotras situamos la libertad y la dignidad de la mujer por encima de toda esas consideraciones, y vamos a continuar esa guerra...'  

1914 Emmeline Pankhurst
2012 Femen
En las performances de Femen  hay una táctica parecida a la de la Pankhurst y sus compañeras. Presentarse en actos políticos o institucionales y liarla parda. Eso sí, en top less y con pecho-busto-seno como pancarta sobre la que lucir eslógans como 'a la mierda su moral' o 'mi cuerpo me pertenece a mí y no es la fuente del honor de nadie´. Es lo que se pintó Amina, una chica tunecina. Tuvo ovarios para subir unas fotos a la red y la metieron en la cárcel. Insisto, respeto su protesta pero no me molan las formas porque su reclamo son sus tetas. Esto no es nuevo. En los 70 quemaban sujetadores, gritaban ni dios, ni amo, ni marido y también enseñaban las tetas... pero tenía más mérito. Enseñar las tetas en Alemania o en España no tiene mérito.  En Túnez o Egipto sí. Pero es que además me inquieta mucho la imagen homogénea de la mayoría de activistas que parecen decididas a demostrar que se puede ser feminista siendo un remedo de Kate Moss. Adiós al tópico de la feminista poco agraciada. Hola a la feminista pibón que enseña las tetas. No lo tengo claro...

Para seguir hablando de las tetas y su importancia no puedo dejar de hablar del tetacentrismo relacionado con la maternidad.... no puedo, pero lo voy a hacer. No voy a hablar porque sé que me recalentaré y me liaré con el lactivismo y ya he dicho que me estoy quitando. En cualquier caso, no soy nada partidaria de ese misticismo que transforma las tetas en cántaros milagrosos de los que fluye el elixir de la vida eterna. Punto.

En fin, que las tetas están ahí. Más pequeñas o más grandes. Para amamantar, para que te quede mejor la ropa, para lucirlas, para disfrute propio o ajeno. Algunas las usan para protestar. Algunas ya no las tienen. Y me hacen pensar que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos. 








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