miércoles, 28 de agosto de 2013

Un libro con superpoderes


Lo voy a intentar. Mi objetivo es hablar del libro de Molinos alejándome de mi condición de descerebrada (dícese del nombre que reciben los seguidores del blog de Molinos), pero no sé si lo voy a conseguir. El libro llegó a mis manos allá por el mes de abril, justo cuando la autora desveló su secreto mejor guardado durante meses. Me lo compré enseguida, como buena descerebrada. Me encantó hacer seguimiento de la revelación, de la explicación de todo el proceso y sus interioridades, de su entusiasmo... todos los descerebrados nos contagiamos de su ilusión y en mi caso, podía imaginarme su sensación al tener entre las manos el libro. Con lo bien que huelen los libros nuevos... Pero hasta ahí llegó mi fidelidad descerebrada porque aparqué el libro durante 3 meses y pico de vorágine próxima al despiporre vital y laboral. 

Leí el libro de Moli a mediados de julio. Elmío y yo nos disponíamos a hacer la maleta para una de nuestras escapadas solos, sin lasmías, que intentamos hacer cada año. Esas que Molinos también recomienda para 'llenar los tanques de amor maternal y volver a casa con fuerzas renovadas'. En la maleta metí 'Cosas que le pasan a una madre sin superpoderes'. En una hamaca de la piscina de un encantador hotel, en un pequeño pueblo de la Matarranya, me leí el libro a carcajadas. Refrescándome con un gin tonic o un cerveza según la hora del día. Recordando cada buen rato que me han hecho pasar los Maternity en el blog. Asintiendo y pensando 'esto también me pasa a mi'. Y por supuesto, solidarizándome con la autora y su apéndice perdido. Como buena descerebrada. Hasta aquí, más o menos, un post de descerebrada. La descerebrada recupera su faceta de plumilla. 

El fenómeno
Para quien no lo sepa, Molinos es, entre otras muchas cosas, una bloguera. Debería decir que es alguien que tiene un blog, que escribe en él sobre las cosas que le pasan en la vida, en casa, en el trabajo, por la cabeza, en el coche. Las cosas que lee en un libro, las que ve y oye en un concierto, las que toca, las que le hostilizan o le emocionan, las que le han pasado, las que le pueden pasar. Especialmente a ella y también a las personas que le rodean. Entre esas personas ocupan un lugar privilegiado las princezaz. Sus hijas. Y las cosas que le pasan con las princezaz, el Ingeniero y Molimadre -padre y abuela respectivamente de las princezaz-, junto a otros colaboradores necesarios de su vida familiar, las cuenta en esos desternillantes, tiernos y emocionantes Maternity. Sólo por eso, Molinos formaría parte del fenómeno de las llamadas mamás blogueras. Pero Molinos es mucho más que una madre bloguera. Una afirmación que daría para otro post y sería muy, pero que muy de descerebrada. Fin de la cita. 

Le llaman fenómeno o tendencia y sorprende que una simple búsqueda en google localice tantas entradas relacionadas con la maternidad en las redes socialies. Madres blogueras. Maternidad 2.0. Blogosfera materna. Un grupo activo e influyente... Molinos no responde a la ficha técnica aplicable a la mayoría de las madres blogueras pero quien se acerque a su libro sin conocer su blog podría tener esta percepción. No lo es por el tono, por el tratamiento de cuestiones universales como las rabietas, por el manejo de ciertas situaciones, por la franqueza en muchas afirmaciones, por la autocrítica y sobretodo, por el sentido del humor. En la blogosfera materna se pueden contar con los dedos de las manos -de las dos, porque haberlas, haylas- los casos en los que se afronta así el relato de la maternidad. 

Por eso, de ese estilo bloguero-maternal, sólo podía nacer un libro divertidísimo, entretrenido, delicioso y entrañable. 

Desnaturalización vs fundamentalismo
Parir es un trámite y la leche -materna o artifical- es un alimento. Es mi conclusión del debate entre la desnaturalización y el fundamentalismo materno llevado a la exageración de la reducción a lo físico. Porque en eso se basa parte del ideario de la crianza natural. La crianza natural es una filosofía de vida. De la parte de la vida que tiene que ver con criar hijos. O con tener crías, no sé... porque como sus profetas dicen que somos mamíferos... 

El libro retrata perfectamente esos dos tipos de maternidad. El fundamentalismo físico-mamífero y la desnaturalización-hago lo que puedo. Son dos formas de verlo y de vivirlo. Enfrentadas en la blogosfera y en algunos casos también en la vida 1.0. Página 35. Mi capítulo favorito de todo el libro se titula 'Cuando eres padre'. Está todo subrayado porque resume a la perfección la inutilidad de este debate, de estas expectativas infladas que tiene la maternidad de hoy en día. Da igual cómo hayan nacido, qué hayan comido, cómo han sido transportados nuestros hijos hasta que se desplazaban como mamíferos erguidos. 'Cuando mayores son, más difícil es. Más sufren y menos puedes hacer para evitarlo, y lo que es peor, más a la vista están tus defectos como padre. Ellos lo ven, pero lo peor es que los ves tú y eres consciente de que eso es lo mejor que puedes hacerlo. Y jode'. Un párrafo lleno de sensatez, de autocrítica, de desgarradora sinceridad, de anticipación a un escenario que se nos puede presentar a todos. 

El fundamentalista no es autocrítico porque cree que lo hace todo bien por la vía del sacrificio. El desnaturalizado piensa que podría hacerlo mejor, pero sólo porque se compara y reconoce su frustración. Es bueno reconocer las cosas. Y que no se engañe nadie. Los niños crecen, dejan de ser crías y se converten en adultos y no es tan fácil esconderse detrás de la oxitocina, la teta, el porteo y el buenrollismo. 

El libro sí tiene superpoderes
Ya está. Hasta aquí las aportaciones y reflexiones de la plumilla después de leer el libro. Vuelve la descerebrada para afirmar que aunque Molinos no tiene superpoderes -yo tampoco-, el libro sí los tiene. Lanza rayos de energía para lectoras que llegan a él en momentos de cabreo maternal como es mi caso. Ya recibía esos rayos cuando leía los Maternity sumida en la frustración más absoluta después de no contar más que dos días buenos en una semana de Ladecinco cuando era más pequeña.  

Tiene visión de rayos X y microscópica porque me ha hecho ver algunas de mis cosas de cerca, con la lupa de aumento de la risa. Y el de la puntería porque da en el centro de la diana en muchas cuestiones. También tiene el superpoder de la teletransportación y del viaje a través de tiempo porque permite aterrizar en cada capítulo en diferentes momentos de la maternidad. Embarazadas del mundo, dadle al botón que pone 'de 0 a 12 meses' y veréis qué cosas es mejor no hacer ni comprar. Si habéis hecho caso, seguid con el botón 'de 3 a 8' y no dejéis de apretar el botón que os llevará a 'las horas del horror'. Preparaos. Y si no estáis embarazadas, igual acabáis reconsiderando la idea de reproduciros.

No le he dejado el libro a nadie. Sólo intercambio libros con mi padre. Vivimos muy cerca y sé que me los va a devolver. Del resto, no me fío. Se lo he regalado a una vecina y recomiendo su compra a algunas amigas. Especialmente las que tienen hijos a partir de 3 ó 4 años. Ese momento en el que te empiezas a dar cuenta de que esto va en serio y más vale que te lo tomes a risa. Así que, a falta de superpoderes, humor, sensatez y las cosas claras. 

3 comentarios:

  1. Muchisimas gracias. Me ha encantado tu reseña y me encanta aún más que te haya gustado tanto.

    Mil gracias

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    1. De nada... gracias a ti por tan buenos momentos en general, maternales y literarios en particular.

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