jueves, 5 de septiembre de 2013

Estadística, mujeres y otras cosas absurdas

Soy de letras puras. Más que puras, vírgenes e inmaculadas. Mi relación con cualquier aspecto de la vida que tenga relación con los números es conflictiva. Creo que me aprobaron las matemáticas en 2º de BUP sin merecerlo, sólo suspendí dos asignaturas de la carrera de plumilla: teoría económica y empresa informativa y abandoné como una rata los estudios de ciencias políticas cuando se me puso delante como un muro infranqueable la estadística. Maldita estadística.

La estadística son números, fórmulas, cálculos y demás torturas para recoger datos, juntarlos, toquetearlos y sacar conclusiones que pretenden explicar cosas. Lo sé. La definición es clara como un libro abierto. Mi animadversión hacia los números y la estadística ha crecido en los últimos años. En el contacto directo con la blogosfera materna y la pseudo divulgación científica he descubierto auténticas joyas de la probabilística en forma de estudios y análisis con los que he empezado combustionando y con los que he acabado muerta de la risa. 

Así que como soy de letras puras, me va más la lógica aristotélica que la teoría de la probabilidad. Por eso, el otro día, cuando oí en la radio a un tertuliano referirse a un estudio según el cual  las mujeres inteligentes no tienen hijos, empecé a recordar algunos de los estudios más desbaratados que he leído en los últimos años. Todos ellos con temas comunes y repetitivos: la mujer, la madre, la trabajadora, sus tetas, sus hijos, cómo los alimenta, cómo los trae al mundo y qué decide hacer con ellos. Estos estudios tienen su continuidad en las cosas que les van a pasar a esos hijos en función de las decisiones que haya tomado esa mujer que les ha tocado como madre. Así que entre fenómenos y aleatorios y determinísticos, lo que una mujer decida hacer va a tener unas consecuencias tremendas.

Las listas no tienen hijos
El primer estudio, el que generó mi desasosiego asegura que, a mayor inteligencia, menor es el deseo maternal. Y que este deseo disminuye a una velocidad de 15 puntos por cada 25% más de coeficiente intelectual. Yo no creo que la maternidad dé la felicidad y la plenitud personal y creo firmemente que no existe en instinto maternal, porque los humanos no tenemos instinto. Tenemos inteligencia y eso significa capacidad para discernir si queremos o no hacer ciertas cosas. Entre ellas, tener hijos. Así que, mientras no se demuestre lo contrario, es tan inteligente la que quiere como la que no quiere, sin apartar de esta decisión humana e inteligente al tipo con el que compartes casa, cama etc. Que algo tendrá que decir al respecto.

La realidad, a veces te puede arrear una buena bofetada en este sentido. Especialmente cuando te preguntas quién me mandaría a mi tener hijos. Un arrebato de lucidez que se nos puede presentar en ocasiones. Pero que sólo te conduce a confirmar que eres inteligente... porque aquí estás, reflexiva y autocrítica... y qué hay más inteligente que la reflexión y la autocrítica.

En fin, este estudio no es de lo peor. Entra dentro de lo aceptable. Inteligencia=mayor capacidad de preparación=formación=aspiraciones profesionales=realidad profesional=incremento del nivel de dificultad para ponerse o decidirse a procrear.  Pues sí... podríamos decir que sí.

'Hay tres tipos de mentiras: pequeñas, grandes y estadísticas'
Pero resulta que hay otro estudio que asegura nos hemos vuelto menos inteligentes  a la carrera desde la época victoriana, allá por el final del siglo XIX. Supongo que esto será para hombres y mujeres. Si más de la mitad de la población, cada vez es menos inteligente, queda una minoría de féminas intelectualmente bien dotadas... pues nada... no nos preocupemos porque la supervivencia de la especie está garantizada. Una élite restringida se dedicará a reproducir sus neuronas y una mayoría conejil tendrá que ponerse a poblar el planeta para que las privilegiadas (y privilegiados) puedan complementar sus abultados planes de pensiones con una cobertura digna del estado del bienestar.

Voy a empezar a sacar conclusiones a la vez que empiezo a desbarrar. Aviso. Por si alguien quiere parar aquí. Hemos dicho que las mujeres inteligentes no tienen hijos y que cada vez la humanidad es menos inteligente. Partamos de la base de que alguna mujer inteligente sí que quiere tener hijos y los tiene. Bien, pues esas deben de estar en este estudio: el que asegura que las mujeres con mayor nivel educativo son las que dan de mamar más tiempo. Bien... ahora entiendo el martirio del lactivismo con las tasas de lactancia... normal que sean tan bajas. Sólo amamantan comme il faut las madres más selectas. Esas que, a pesar de su inteligencia, deciden tener criaturas. 

Ahora es cuando va a perfeccionarse la maliciosidad y el maniqueísmo de la estadística... Resulta que los niños que toman biberón son menos inteligentes que los de teta. Lógico. Las que dan biberón suelen ser las menos inteligentes. Las que dan teta, las más inteligentes. Lógico que cada una tenga lo que se merece y que cada una perpetúe la especie por el determinismo láctico. Normal.  

Esas madres que amamantan tendrán hijas listas que amamantarán. O no. Pero mucho ojo... porque esto aún se puede enrevesar más, esto aún puede hundirse más en el pegajoso lodo de lo absurdo porque...  ¿Tienes las caderas anchas? Pues no te preocupes porque aún tienes posibilidades de tener un hijo inteligente. Incluso tú puedes presentarte como alguien inteligente. El estudio obvia el alimento primero que debes darle a tu churumbel para conseguir ese objetivo. No te estreses. Suma tu coeficiente intelectual a tus medidas corporales, divídelo por las tomas a demanda o pautadas y tendrás lo lista que eres tú y tu prole. Total... ¿para qué vas a autopresionarte más en esta vida? Qué más da. Eres lista. Muy lista. Así que ante la duda o la presión recuerda... siempre te puedes dar a la bebida.

Servidora tiene caderas anchas, 2 hijas criadas con biberón y una afición controlada al gin tonic y a la cerveza. A ver si me llama un día el CIS o el INE y sacan alguna conclusión de estos datos.












6 comentarios:

  1. después de todo esto, casi me dan ganas de pedirte el nombre del tertuliano para decirle "evidentemente, tu madre no era lista. te tuvo a ti"

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    1. No me hables! Iba en el coche cuando lo oí y se desencadenó en mi la ira. Y tirando de la ira y la indignación -es bueno indignarse- fui sacando estos estudios y he entrado en un bucle absurdo para concluir que efectivamente, sólo se aceptan los resultados que nos gustan en este tipo de estudios... y a mi algunos no me molan nada.

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  2. Me parto. Hola, después de mucho tiempo :D.
    Lo de las mujeres de caderas anchas e inteligentes me ha impresionado. ¿Dónde acumulan los hombres los omega3 que les sirven para que funcione mejor su cerebro?. De verdad, estoy en shock.
    Bueno, no me preocuparé, para parecer inteligente todavía puedo darme a la bebida (más).
    El de la época victoriana es pura especulación, los deseos maternales y de bebida de las mujeres inteligentes pueden muy bien estar correlacionados con la bonita sociedad que tenemos, las mujeres instruidas dan de mamar porque son las que le preguntan la opinión al médico y matrona, y se la creen a pie juntillas -yo no, pero es que tengo las caderas estrechas. Pero lo que no consigo explicarme es lo de las caderas, porque si la señora necesita el omega 3 para ser lista ella misma, aparte de para darle inteligencia a los potenciales hijos, puedo deducir que el señor necesita igualmente omega tres por algún lado para ser listo él mismo. ¿Por qué lado?.
    Parafraseando a Jessica Rabbit, yo no soy tonta, es que tengo las caderas estrechas.

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    1. Hola!!! Cómo va todo? La estadística, sí señora, es muy puñetera. La verdad es que, ahora releyendo después de un mes el post, me parto yo sola de risa del torbellino de tonterías que escribí... pero bueno, digamos que están a la altura intelectual de las conclusiones de los estudios.

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  3. Servidora tiene las caderas anchas, dos hijos a poca teta y mucho bibi y una afición descontrolada (por voluntad propia) al Brugal con limón y a la cerveza... Soy de letras puras, tan puras que todavía leo en griego aunque no entienda lo que digo... Y en la carrera, tuve que copiar en Financiero como una "perra" porque si no me iban a pencar para siempre jamás del mundo...
    Me ha encantado tu blog!

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    1. Hola Mara! Muchas gracias y encantada de leerte por aquí!!

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