viernes, 24 de enero de 2014

El Whatsapp es un parque

La verdad es que no frecuentamos mucho el parque post-cole. Por varias circunstancias: hasta el 29-11-2013 porque mis horarios laborales me lo impedían. Llegó el cierre a saco del polígono sin número y sí que podría llevarlas un rato al parque que hay enfrente de la puerta del cole, pero la vida de urbanización me provoca una pereza tan infinita como el egoísmo propio de la madre desnaturalizada que quiere irse ya para casa-que hace frío-que tenemos que pasar por el súper-que tienes muchos deberes...

Eso no significa que no vayamos alguna vez al parque y que no socialice con otras madres. Nada... Soy perra ladradora. Aquí parezco sobrada, pero soy un sol y mientras Ladecinco hace el cafre en los columpios pidiéndome que le compre cromos de una colección que no se hace y Ladesiete se descoyunta haciendo coreografías con sus amigas, hablo con otras madres y padres. Y así pasa la tarde, charlando de cualquier cosa mientras miras con un ojo a tus interlocutores y con el otro a la fiera que se desliza por una barra cual bombero, medio desnuda, dejando sus riñones al aire en un parque en el que no da el sol en una tarde gélida. Hiperventilas al verla bajar, pero lo peor llega cuando la ves subir a pulso e izarse a si misma cual bandera arriba del todo. Es que es muy bestia Ladecinco.... Bueno, que me distraigo mirándola...

Hablas de básicamente de ellos. De sus cosas y sus deberes, de las actividades extraescolares, de los profesores, de otras madres... Preguntas por la tarea que llevan hoy y te hinchas, en silencio y con elegancia, de orgullo y satisfacción maternal cuando ves que Ladesiete siempre lo tiene controlado todo en la agenda y rara vez se le olvida algo. Porque en las conversaciones de parque hay mucho hijocentrismo, no lo niego.

Hay ratos para las risas, las ricas anécdotas, las chorradas, chistes y tontunas. Para discusiones políticas, intercambio de pareceres sobre la pedagogía o el plan de estudios de infantil... que si no los motivan, que si la mía aún no lee, que si el mío sí, que si vaya con la cantidad de deberes... y depende de la confianza y de las ganas que tengas de discutir o de lo bien o mal que te caiga el/la interlocutor/a en las conversaciones de parque, pues la tensión aguanta, crece o estalla. Se critica a la ausente. Se pela a la que se acaba de marchar. Se le hace la mirada del tigre al niño que acaba de tirar al suelo al tuyo mientras salmodias mentalmente 'a ver si tu madre está un poco más pendiente de ti y deja de darle a la lengua y viene a ponerte el culo como un tomate' justo a la vez que dices con tu mejor entonación de persona sociable 'no pasa naaaaaadaaaa, venga pediros perdón'.

Whatsapp ha cambiado todo esto. Tengo un grupo para cada clase de lasmías y estos grupos tienen a su vez grupos paralelos que han nacido de la mayor afinidad con algunas madres. En esos grupos y a golpe de teclado táctil, se mantienen conversaciones de parque post colegio.


Por ejemplo. Puedes intercambiar información sobre el taller al que tenías que acudir para explicar qué es el consumo responsable a los de 2º de primaria, justo dos semanas antes de las fiestas de Navidad. Exacto, cuando están más receptivos para tratar el tema.... También resultan muy útiles los smartphones, sus cámaras y esta popular aplicación para aclarar dudas sobre los deberes. 

-¿Qué página toca de mates? 
-Unidad 13.
-¿Las restas llevando? 
-No, la unidades, decenas, centenas...
-¿Pero qué página es? En la agenda pone p. 38
-Pues X no lleva eso
-Pues mándame una foto.

Porque una imagen vale más que mil palabras para confirmar que no te has enterado de que con los grupos flex, tu hija y los de tus amigas, van a la misma clase pero no al mismo grupo de mates o de lengua, y se forman unos líos que se quedan en nada con una foto compartida. 

En los grupos de whatsapp de las clases, como en todos, proliferan los enviadores compulsivos de chistes, vídeos, audios, cadenas de la muerte y de la suerte... No hace falta ser muy lista para percatarse de que el silencio administrativo de algunas/os es un indicador inequívoco de que no les hace ni puñetera gracia, o bien el contenido o bien la asiduidad del envío de estos documentos. También puede ser que estén muy ocupados, que no tengan el wifi activado. Pero... se nota. 

Y  veces se producen debates intensos... muy intensos. Se roza la tragedia y la bronca. Y lo bueno es que puedes hacer la mirada del tigre, salmodiar en voz alta hasta la indignación y verbalizar lo que piensas de alguien. Y te pueden entrar unas ganas locas de simultanear el whatsappeamiento y decirle individualmente a una que está en el grupo en el que se mantiene la bronca, lo que piensas de otra. Peligro. Peligrosísimo. Para eso tienes que desarrollar una velocidad dactilar y mental de vértigo. Un simple 'esta tía es tonta' donde no toca puede helarte la sangre. Una metedura de pata de ese calibre puede hacer que, de verdad y para siempre, se te quiten las pocas ganas de ir al parque. 



1 comentario:

  1. Cierto todo lo que cuentas de momento parque o momento urbanización. A mi sí me gusta darle al pico con el resto de madres y eso que piensas de la madre que no dice nada al bestia del niño, cierto, cierto... Y lo del whatsup, ¡madre mía! es mejor tener cuidadito y las discusiones dejarlas para el cara a cara. Besotes grandes.


    www.sobrevolandoloscuarenta.blogspot.com

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