lunes, 21 de abril de 2014

El trabajo más duro, el hobby más divertido

Vale que es un anuncio para que los niños y los papás norteamericanos compren tarjetas para el Día de la madre. Vale que está bien planteado, bien traído, bien llevado. Vale que el mal humor distorsiona la visión de las cosas en busca de los tres pies del gato. Pero temo que la inactividad intelectual propia del GL atrofie mis neuronas y por eso, pienso. Además el otro día vi Ben Hur por enésima -pero no última- vez y en esta ocasión me quedé con este diálogo entre Messala y el gobernador de Judea. 


Sextus: Se puede romper el cráneo de un hombre, se le puede arrestar, se le puede echar a un calabozo, pero ¿cómo se puede luchar contra una idea?
Messala: Usted pregunta cómo luchar contra una idea, bueno, pues te diré cómo. Con otra idea. 

Al tema. Ser madre no es el trabajo más duro del mundo y el anuncio del falso anuncio para conseguir ese puesto no me gusta. Es la campaña de una empresa norteamericana de tarjetas de felicitación y saludo para todas las celebraciones y eventos familiares, estacionales, patrióticos imaginables... Como ha sido viral hasta el infinito y más allá no voy a hacer el comentario de texto habitual. Pero resumo con varios cortes de voz transcritos el mensaje del anuncio a dos semanas del Día de la Madre.


Candidatos para Director de operaciones
'Es un trabajo a tiempo completo, 24 horas al día los 7 días de la semana. El candidato ha de ser capaz de levantar hasta 35 quilos de peso regularmente y hacer entre 10 y 15 cosas a la vez. Sólo se come cuando el socio ha terminado. Es muy probable que tenga que estar toda la noche sin dormir. No hay pausas. No hay salario. Es un puesto con infinitas posibilidades de crecimiento personal. Si usted tiene una vida le estaríamos pidiendo que la abandonara'.

Mal. Desde la experiencia de una madre estándar, con dos hijas estándar y una vida profesional y personal estándar con casi 8 años de experiencia como directora de operaciones, puedo certificar que todo eso es una patraña. Excluyo casos excepcionales que no hace falta mencionar por respeto. Ser madre estándar como la inmensa mayoría de las madres no es duro. Es lo que hay. Y si no, haber considerado de manera adulta y reflexiva las consecuencias de la reproducción. La campaña, en la que por cierto, se hizo participar a personas que buscan realmente un trabajo, presenta una imagen de la maternidad equiparable a la esclavitud, la vida en galeras o en un sótano de Bangladesh. De Bangladesh o de aquí al lado. Es falso que sea así. Pero lo peor no es que sea mentira, lo peor es que alguien se crea que siendo madre te sientes así. Porque entonces se crean unas expectativas sobredimensionadas y exageradas de lo que es ser madre. Otra vez parches para las mujeres sometidas al gobierno de sus hormonas y sus ensueños.

Ser madre mola, pero también es jodido. Tiene buenos y malos ratos. Hay días que te los comerías y días que te arrepientes de no habértelos comidos. Días que va todo de maravilla y días de terror, horror y pavor. Es eso... que la cosa va a días. Hay muchas noches sin dormir, sí. Pero en el balance provisional después de casi 8 años son muchísimas más las noches de sueño que las noches de insomnio. Hay noches en las que puedes cambiar y poner en la lavadora hasta 3 juegos de sábanas empapadas en vómito. En esas noches tendrás que levantar mucho peso, porque la criatura vomitante no podrá poner un pie en el suelo porque el suelo estará lleno de babas y tropezones. Sí, es asqueroso, pero es para que luego nadie se extrañe. Porque habrá muchos momentos de arrepentimiento y de clamar aquello de quién me mandaría a mi, pero resulta que eres madre porque has querido y lo has elegido y ese ser que resultó de tu decisión de engendrar una vida no pidió nacer. 

Yo tengo/tenía un trabajo y tras casi una década de práctica puedo asegurar que ser madre no es un trabajo. No es un trabajo como no lo es ser esposa, tía, prima o... padre. Porque nadie ha reparado en que para tener el trabajo de madre necesitas habitualmente un colaborador esencial en forma de padre. Un padre que, por cierto, es el que va poniendo lavadoras con sábanas vomitadas y va haciendo camas con toallas o lo que encuentre mientras la madre le da sorbitos de coca-cola sin cafeína a la niña con síntomas de cetosis. 


El anuncio no hace bien ni a las madres ni a los padres. A las madres las coloca en un estado cercano al martirologio y a los padres los excluye. Esta empresa dedicó un vídeo también a los padres en su día. Una banda de padres raperos y chuletas, que entonan el Himno del Día del Padre asegurando que 'así es la vida de papá...tengo docenas de dólares que van para mi mujer y mi hija, soy un papá milagro haciendo magia con la chequera, soy el rey de la barbacoa, no toques mi tele con tus dedos llenos de mantequilla de cacahuete, jugando a tope, arreglando cosas, molo, no hay nada más que decir, es la vida de papá...'. Así no vale. Madres sufridas y entregadas al trabajo más duro del mundo que desatan las lágrimas de sus hijos en eterno agradecimiento. Padres medio bobos que convierten su aportación a la vida familiar en un hobby.

El vídeo es sólo una manera más de hacer creer una idea: que no hay nada mejor que ser madre. Error. Hay más ideas. Hay muchas mujeres que deciden no ser madres. Yo no quiero que nadie me dé las gracias porque soy madre. Me conformaría con que se eliminaran estos estereotipos, o con que todas las madres del mundo cobraran lo mismo que los padres del mundo en la misma categoría laboral. Y también me conformaría con que a nadie se le pasaran por la cabeza, ni por la mesa del consejo de ministros, leyes que no dejan a una mujer decidir libremente si quiere, puede o debe tener un hijo. Decidir. Repito.

Eso sí, Ladecinco ha sido incapaz de mantener el secreto sobre el regalo que prepara en clase para el Día de la madre. No queda nada y sí, rebosaré amor maternal cuando me lo dé. No tiene la culpa de que su madre no se presentara a esa entrevista de trabajo. Tampoco me lo hubieran dado.


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