jueves, 3 de abril de 2014

Vida y milagros de las pulseras de goma

Ladecinco haciendo una pulsera de gomas en el coche
Primero porque es como una invasión, una plaga elástica y multicolor. Segundo porque suelo preguntarme cosas raras. Y tercero porque estoy en plan Martirio con mis estudios de CM... cuando me quedé sin él (sin curro y en GL) se me vino el mundo abajo, hice un curso de informática y hoy por fin tengo trabajo... Y a pesar de que la cosa del marketing no me pone nada, no paro de darle vueltas al fenómeno de las pulseritas de gomas. No me las quito de la cabeza -ni de las muñecas- y me hago cruces y pienso cómo ha llegado esto a nuestras vidas sin haberlo visto en la televisión. 

Lasmías han llegado tarde a la afición y tampoco son unas virtuosas. No tienen telar, no se aclaran con la técnica del tenedor y tampoco con la de los lápices. Ladecinco no se ha entregado en cuerpo y alma a la fiebre de la bisutería plástica. Ladesiete lo ha cogido con más ganas, no para de pensar en combinaciones de colores y coge encargos de tías y abuelas. Hasta mi padre lleva una pulsera. 

Todo esto llegó del colegio, claro. Y yo fui a los chinos, claro, a comprarles un par de bolsas gomitas. Y me sorprendió ver la soltura con la que trenzaban sus pulseras. Con los deditos índice y corazón al borde de la gangrena, unas gomas y un palito, producían cual autómatas una pulsera detrás de otra. En el parque, en casa, sentadas en el sofá sin darse cuenta de que les había apagado la tele, hablando a mis espaldas mientras preparaba la cena... Mi asombro fue en aumento cuando comprobé el seguimiento del fenómeno a la salida del cole, en una reunión de amigos con niñas residentes en Italia que me confirmaron que allí, también. Tuve que comunicarme con mi prima que vive en Inglaterra para completar mi cutre-investigación y ratificar que el fenómeno es de alcance mundial. 

¿Cómo, cuándo, dónde, por qué y quién ha puesto esto de moda? No he visto anuncios en las cadenas de televisión, ni en la radio y sí, en Internet he encontrado miles de vídeos y tutoriales sobre el tema. Pero después de haber comprado el primer paquete de gomas. Esta nueva manualidad ha llegado a nuestras vidas, inundando de gomitas sueltas los bajos del sofá, la mesita de noche de pulseras multicolores y las muñecas de nuestros hijos de brazaletes elásticos. 

Todo gracias a Cheong-Choon Ng. Esta es su web. Y esta es su historia. 


El señor Ng, inventor de las pulseras de gomas

Ng es un ciudadano americano de origen malayo que vive en Michigan y trabaja (trabajaba) en Nissan. Un buen día del año 2010, mientras sus hijas hacían pulseras con gomas del pelo pequeñas, recordó que en su infancia en Malasia los niños solían hacer cuerdas con gomas, más o menos con la misma técnica de trenzado. Ng quiso impresionar a sus hijas, les contó esta batallita y les dijo que además los niños malayos usaban un telar para hacer más fácil el trabajo. Se ve que su hijas le dijeron papá para qué queremos un telar si lo hacemos con los dedos. Ng bajó al sótano de su casa. El sótano de las casas americanas es un lugar mítico donde pasan muchas cosas. En su sótano, Ng fabricó un prototipo de telar y subió con él para enseñarles a sus hijas a hacer pulseras y complementos con formas más complejas. Y más chulas. Las niñas fliparon con su padre y una de ellas le dijo: papá, mola, yo creo que los niños comparían esto. 

El sueño americano, pura serendipia o vaya usted a saber. El caso es que Ng invirtió 10.00 dólares de sus ahorros, patentó el Rainbow Loom, una cajita que incluye telar, gancho y gomas a gogó y presentó el kit en tiendas. No le hicieron mucho caso. Hasta que empezó a colgar en youtube vídeos en los que sus hijas explicaban cómo hacer pulseras con el invento de papá. Eureka. Una cadena de jugueterías se interesó y empezó a hacer talleres en sus locales. Y así, sucesivamente hasta que en 2012 Ng dejó la Nissan para concentrarse en la dirección de su empresa. Del sótano, a un almacén de 700 metros cuadrados, una plantilla de 15 personas y 3 millones de kits vendidos en Estados Unidos hasta diciembre de 2013. Ojo. De kits auténticos del Rainbow Loom, con patente norteamericana. Porque lo que tenemos la mayoría por aquí son falsificaciones compradas en los chinos. ¿A que sí? 

Cuando los de 40 éramos pequeños también llegó como de la nada el scoubidou. En la cándida adolescencia, las pulseras de hilos y las que se hacían con cabos y nudos corredizos. Nada comparable a las pulseras de gomitas. Las pulseras de scoubidou te las enseñaban a hacer tus amigas en el patio y con un poco de suerte, tu madre era mañosa y te ayudaba en casa. Pero no había internet, ni youtube y el concepto DIY ni estaba ni se le esperaba. A pesar de estas importantes diferencias y del peso de la nostalgia, la invasión de las pulseras de gomas, mola. Nos retrotrae un poco a la infancia de los de más de 40. A esas modas gregarias, sencillas, creativas como la caja de zapatos con agujeros llena de (asquerosos) gusanos de seda, a los cromos, a las canicas... A jugar, crear, coleccionar, acumular, combinar...

Felicidades mister Ng. Sepa usted que con su invento, mis hijas no discuten durante, al menos, media hora. 



Si queréis leer y ver más cosas sobre el tema, aquí tenéis esteeste y este enlace.

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