viernes, 4 de abril de 2014

Todas quieren ser malas madres


La breve historia de la blogosfera materna se podría resumir así: madres recientes cuentan a los cuatro vientos de Internet sus experiencias, visiones, inquietudes, sensaciones, dudas y certezas en esta nueva etapa. Arranca el fenómeno marcado por la ‘ofensiva naturalista’ y por la crianza con apego del Doctor Sears. Las primeras plataformas de la blogosfera materna son foros y blogs dedicados a alabar los beneficios de la LM, el parto natural, la crianza respetuosa… Ese gran big bang da lugar a subtendencias y líneas de opinión que se debaten entre la guerrilla utero-vaginal (la madre tierra, la madre que pare con dolor, la conexión cerebro-aparato reproductor…) , la defensa a utranza del determinismo lactivista (seremos lo que seamos por culpa o gracias a la leche que nos dieron) y una tercera línea de pensamiento y obra especialmente edulcorada: la paternidad en éxtasis contínuo y militante (padres y madres que flotan sobre nubes de algodón y oxitocina). Un trío ideológico demoledor que empieza a estar superado. 

La blogosfera materna, para quien no conozca el fenómeno, tiene profetas y proscritos, batallas y guerras, filias y fobias, modas pasajeras y tendencias duraderas, altos y bajos y sobre todo, temas recurrentes. Entre ellos, la manía de etiquetar y poner nombre a la acción maternal y paternal diaria convertida en filosofía de vida. El último ejemplo se ha auto bautizado con este nombre y apellido: malasmadres. Con un plan de medios sociales genial y una marca personal potente, han dado en el clavo. Se reivindican, se justifican y se ríen de sus singulares imperfecciones y con todo eso aparecen como movimiento espontáneo y global en entrevistas y reportajes. Reconozco haberme reído con algunos tuits, sonreído con algunos posts... pero creo que el buen intento por la vía del humor y el desenfado ha caído en la parodia y la caricatura.  

Observando el fenómeno, había algo que me chirriaba y no sabía muy bien qué era. Ahora ya lo sé. No es original. No hablo de analogías con otras malas madres internacionales. No es original querer ser una mala madre porque esa breve historia de la blogosfera materna está llena de madres que quieren ser malas madres, diferentes a rabiar de las otras. Hay madres vaca, madres insumisas, madres canguras, madres conscientes (afortunadamente), sin complejos, con complejos, madres que nos recuerdan que tienen tetas, madres imperfectas, molonas… Todas quieren ser malas madres y parece que quieran agruparse en la lucha final para ver quién es más mala madre. Mala por la primera acepción del adjetivo malo del diccionario de la RAE: De valor negativo, falto de las cualidades que cabe atribuirle por su naturaleza, función o destino. Si nadie se autoproclama buena madre no sabremos qué cualidades objetivas hay que atribuir a una mala madre. Parece, en cualquier caso, que para ser mala madre hay que desafiar… a ver quién da más, a ver quién es más... sí, ¿y qué?

El movimiento de las malasmadres empieza a generar reacciones en la blogosfera materna. Algo que tampoco es nuevo. En la blogosfera materna ha habido broncas épicas a golpe de comentario, trolleo, martirologio, coña y sarcasmo en 140 caracteres. Desgraciadamente, todos los episodios han sido de escaso nivel intelectual y de escasa aportación a esta cosa -sobrevalorada- de ser madre. Si alguien está interesada/o en recibir algo a cambio de enfrentarse a opiniones diferentes sobre la cosa de ser madre, sólo recomiendo dos lecturas: las que vengan de Elisabeth Badinter o de Hanna Rosin. Ellas ya han dicho que la maternidad es una nueva forma de esclavitud, que lo normal es ser una madre mediocre –igual que ser una persona mediocre-, que el instinto maternal no existe y que no se es madre las 24 horas del día. Pero nunca se les ha ocurrido relacionarlo con la idea de tener que escoger entre un bolso de marca y una lata de atún, ni han pensado en crear un club, una insignia y un pódium.


Este mundo es un drama. Reírse está muy bien. Pero ser mala madre es una cosa muy seria. 

4 comentarios:

  1. Últimamente no leo, ni escribo, por eso hacia mucho que no venía por aquí. Creo que tu post es muy sensato, muy racional y por tanto, sujeto a desatar esas pasiones irracionales y encendidas de las mamasfera, ya me entiendes. En realidad no hay nada nuevo bajo el sol y creo que es muy ridículo y muy aburrido competir por ser buena o mala madre, e infantil dicho sea de paso. Y, valga la redundancia, paso millones. Me canso, me da pereza.

    Me pica la curiosidad de leer a estas autoras que citas aunque por otro lado me da miedo sentir que tienen razón.

    pD. Espero que ya tengas curro. Lo mismo lo descubro ahora leyendo otros posts.

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    1. Hola Bego!! Me alegro un montón de leerte. Ya me había dado cuenta de tu ausencia. Son buenas autoras, polémicas, personas que han reflexionado sobre algo que está ahí, una maternidad diferente porque los tiempo son diferentes, pero lo han hecho con profundidad, con datos y con criterio. Te aconsejo lo último que ha escrito Rosin sobre la sobreprotección... por ahí arriba lo tendrás.
      No tengo aún curro. Bueno, sí. Aún estamos de permiso retribuido así que técnicamente sigo en activo. Un despropósito.
      Un beso y gracias por haber venido!

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  2. Perezaca suprema. no tu post que me ha enganchado desde la primera letra, si no el tema de la maternidad en la red, que coñazo por dios! tanto las naturales como las desnaturales. ¿que somos en realidad mediocres? pues claro! joder asumámoslo, así cuando hagamos algo realmente brillante, brillaremos más, jajajaja!

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  3. ¡Me ha encantado el post! Fíjate que a mi lo de las Malas Madres me ha hecho gracias y de hecho, tengo el logo en el blog. Sin embargo, me ha parecido impresionante la capacidad para salir en los medios que han tenido en el último mes. ¡Ha sido impresionante! Intrigante, ¿no te parece?
    Por otro lado, te diré que prefiero lo de mala madre (que me tomo a ironía y coña) frente a las madres están que como dices, están todo el día con la oxitocina por las nubes. Me dan una pereza de cuidado.
    Ahora mismo, me leo a las dos autoras que recomiendas. Gracias y besos.

    www.sobrevolandoloscuarenta.blogspot.com

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