jueves, 8 de mayo de 2014

Alicia Silverstone o la vacuna contra la absurdidad

Si tenéis más de 40 seguro que sabéis quién es Alicia Silverstone. Quizás no la localicéis por el nombre, pero si recordáis los vídeos de Aerosmith, ya estaréis visualizando a la protagonista de aquellos clips. Es la rubia. Pasada esta fase de malota atormentada, hizo películas en las que interpretaba a pijas de instituto, Lolitas de pacotilla y arpías varias. Alicia Silverstone se ha hecho mayor. Se ha casado, ha tenido hijos, tiene un blog y ha escrito un libro.  



A pesar de esa combinación de éxitos vitales Alicia Silverstone es una absurda. No contenta con haber fomentado en aquellos vídeos la conducción temeraria y la cleptomanía, después de haberse recolocado con nula elegancia la ropa interior de lycra y de que toda su contribución a la agricultura orgánica en los 90 fuera hacer un trío con la hija de Steve Tyler y un musculoso agricultor de Iowa... después de todo eso y mucho más, Alicia Silverstone se ha convertido en una absurda. Cuenta en su libro y en su blog que premastica la comida de su hijo antes de metérsela en la boca a la criatura. Que sólo viste de algodón orgánico y que no usa tampones ni compresas porque provocan infertilidad al introducirse en la zona más absorbente de la anatomía femenina, por la cual, asegura ella, entran en nuestro organismo toda clase de componentes tóxicos. Más o menos por esa misma razón, es firme detractora de los pañales y sostiene que los niños deben hacer pipi y caca en el césped. Afirma que hacer dormir a un bebé en la cuna es negligente, que por supuesto la leche materna tiene poderes sobrenaturales y que hay que comer plantas para no ponerse enfermo, aumentar la fertilidad, evitar los abortos espontáneos, prevenir el cáncer, las enfermedades del corazón y la diabetes. 

Hasta este momento, Alicia entraría en la categoría de absurda vulgaris. Pero parece que tiene secuelas porque practicó puenting sin las medidas de seguridad homologadas. Usar copa menstrual, triturarle la comida a tu hijo y escupírsela, amamantar y dormir en la misma cama con tu criatura hasta el infinito y más allá es muy personal. Lo haces en tu casa y con tu cuerpo y se acabó. Pero Alicia ha sido capaz de pasar a la siguiente pantalla y convertirse en una absurda peligrosa al asegurar que no hay que vacunar a los niños, que no hay estudios seguros sobre las vacunas, pero que ella sí que sabe que algunos bebés no vuelven a ser los mismos después de recibir una vacuna. 

Mientras Alicia continúe ocupada masticando comida como un pajarito o recogiendo caquitas en el jardín ecológico de su lujosa mansión californiana, probablemente no encuentre tiempo para leer. O probablemente no quiera leer. Porque leer puede ser una vacuna muy potente. La dosificación, diaria y tantas veces como se quiera o se pueda. Puede empezar Alicia leyendo la prensa y comprobando que la OMS ha declarado la alerta mundial ante el aumento de casos de polio porque en muchos países la gente no puede vacunarse. 

Si muestra interés por el tema, debería seguir con un libro: Némesis de Philip Roth. Se lee rápido y es brutal. Roth novela la epidemia de polio que abatió la ciudad de Newark, New Jersey, en el año 1944. El protagonista es un joven profesor que no ha podido alistarse en el ejército para luchar en la IIGM y que ve cómo los chicos del gimnasio en el que trabaja caen como moscas por el virus. Claro, enfermaban y morían porque no había vacuna efectiva en aquella época. 

Finalmente, si Alicia quiere dejar de ser absurda peligrosa y mantenerse inofensiva como absurda vulgaris, debería ser suficiente con otra lectura. Si es que, como es previsible, en las otras sospecha de intereses de la industria farmacéutica o de la industria editorial que son muy malas y sólo quieren vender potingues y libros. La dosis de refuerzo que necesita Alicia es una carta. La que escribió Roald Dahl cuando su hija Olivia murió a los 8 años por las complicaciones del sarampión. Dice el autor de Matilda y de Charlie y la fábrica de chocolate: 'Aquí en Gran Bretaña, donde muchos padres rechazan, bien por obstinación, ignorancia o miedo, que sus hijos sean inmunizados, todavía padecemos 100.000 casos de sarampión cada año... Es casi un crimen permitir que tus hijos no estén vacunados'.

Roald Dahl escribió esta carta en 1962 y parece que estuviera pensando en Alicia y en otros absurdos peligrosos que siguen poblando el planeta más de medio siglo después. Desalentador. Y absurdo. Muy absurdo. 





2 comentarios:

  1. Los que tenemos menos de 40 también la recordamos y muy bien.

    Es, y sigue siendo, una de las mejores actrices del momento. En los últiimos años se apartó voluntariamente del mundo (hipócrita) del cine para dedicarse más escribir libros (que muchas actrices no tienen idea de escribir), su familia y sobre todo actuar en el teatro.

    Absurdo y exagerado es este artículo. Primero lee el libro, cosa que no has hecho. Por cierto, como curiosidad te comento que es su segundo libro, el primero fue "the kind diet" que tuvo un éxito arrollador.

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