lunes, 26 de mayo de 2014

La baja menstrual o el rojo emblema del valor


En casi 20 años de actividad laboral he disfrutado de dos maternity leaves y de una garden leave. Dos bajas maternales y un permiso retribuído. En total, tres periodos separados en el tiempo que suman poco más de 14 meses y que responden a dos situaciones bien diferentes. En el primero se trataba de ejercer uno de mis derechos reproductivos. En el segundo se trataba de organizar un estropicio político, laboral, social, personal, profesional, industrial... Pero eso, hoy, no viene al cuento. 

The Atlantic es una de mis revistas de cabecera. Hace unos días publicaba un interesante y documentado reportaje sobre la baja por menstruación. Un ilustrado y dignísmo artículo que, por cierto, una semana después leí descaradamente fusilado y sin citar en una pieza sobre la hipotética influencia del nivel de estrógenos en el ejercicio del derecho al voto. Pero aquello de citar las fuentes, hoy, tampoco viene al cuento... 

El caso es que The Atlantic explica que, para todas aquellas que hemos eliminado de nuestro vocabulario hace años aquella socorrida frase que decía 'es que tengo la regla', y que se utilizaba especialmente antes de la clase de educación física en el instituto, la menstruación ya no es una excusa para casi nada. En algunos países asiáticos y en Rusia, no es que sea un pretexto, es que es materia de regulación en las leyes laborales. 

En Japón se reconoció el derecho a la baja por menstruación después de la IIGM. Miles de mujeres empezaron a trabajar en fábricas, minas y lugares con unas condiciones seguramente penosas. Tampoco había artículos de higiene femenina confortables y desarrollados y las japonesas que iban al tajo no estaban pendientes de saber a qué olían las nubes. El gobierno del emperador instaura la seirikyuuka, una especie de baja psicológica que a lo largo de los años se ha estudiado como un símbolo de la emancipación femenina porque 'representaba la capacidad de las mujeres para hablar abiertamente sobre sus cuerpos y para ganar reconocimiento por su papel como trabajadoras'. Calendario en mano y con una previsión aproximada, imagino a las trabajadoras japonesas rellenado un impreso para solicitar la baja por menstruación y diciendo a sus compañeros que del 25 al 28 no vendré porque estoy con la regla. Parece que el número de mujeres que se acoge a esta baja en Japón actualmente, ha caído en picado pero nadie se atreve a derogar este permiso.

En Taiwan, la baja menstrual es más reciente. Es una enmienda de su ley de igualdad en el trabajo y prevé 3 días de baja por menstruación al año. En Indonesia, las trabajadoras están autorizadas a disfrutar de dos días al mes de baja por menstruación, pero cuenta la autora del reportaje de The Atlantic que las empresas no respetan la ley y suelen pedir a la trabajadora menstruante una prueba de las circunstancias que la conducen a solicitar tal permiso. Y en Corea del Sur la baja laboral por menstruación se aprueba en 2001 y se extiende a las estudiantes universitarias con un resultado desastroso. Los profesores aseguran que se abusa de este permiso y los activistas coreanos por los derechos de los hombres (tal cual) se oponen y la califican discriminatoria.

El último país en considerar la cuestión ha sido Rusia. El año pasado, un diputado de aquel país planteó que las trabajadoras rusas tuvieran derecho a dos jornadas de baja retribuida en esos días del mes, porque 'en ese periodo, muchas mujeres experimentan incomodidades psicológicas y fisiológicas. El dolor para el sexo débil es a menudo tan intenso que hace falta llamar a una ambulancia'. El proyecto de ley no llegó a ningún lugar.

Tener la regla es lo que hay. No seré yo quien minimice los síntomas de la dismenorrea, ni mucho menos. Pero tener la regla es lo que te ha tocado en el pack genético-fisiológico, porque tu padre, en una sesión de amor reproductivo, le puso a tu madre una semillita con la X definitiva para determinar tu cariotipo. Igual que en el pack llevas tetas, mayor presión para llevar falda o pelo largo, depilarte, maquillarte...  Tener la regla duele, molesta e irrita y los anuncios de tampones y compresas son una estupidez. Además, hay quien sublima el período menstrual, se pone mística y pregona que la luna y la menstruación te elevan al paraíso de la mujer plena, te conectan con la madre naturaleza y se te pasa todo con hierbas, bolsa de agua caliente y una copa menstrual. Mentira.

¿Para qué sirve la baja por menstruación? ¿Para desmitificar las cosas del cuerpo de las mujeres? ¿Para dar normalidad a un proceso biológico natural? ¿O para insistir en la idea de que las mujeres vivimos gobernadas por nuestros úteros y nuestras hormonas? Si los jefes tienen que firmar permisos a sus empleadas para menstruar, ¿qué será lo próximo? ¿No ducharse en esos días, no hacer mayonesa, no teñirse el pelo porque el tinte no te coge? ¿Qué documentación tendrán que aportar las menstruantes? ¿Un calendario con cruces en el primer día de regla o pruebas más contundentes y sangrientas? Me preocupa que a alguien se le ocurra plantear por aquí incluir la baja menstrual en el estatuto de los trabajadores. O ponerlo en un programa electoral. La publicidad nos dice que si tienes la regla puedes montar a caballo, bailar, vestir ropa ajustada, nadar, escalar montañas con el culo en pompa, ir en monopatín, también puedes viajar en el sentido más lisérgico de la palabra y tu vida va a ser tan, tan guay que incluso los hombres van a querer experimentar qué se siente al introducirse un tampón. Con este panorama, cómo te vas a plantear quedarte en casa en vez de ir a trabajar cuando te baja la regla. ¿Te vas a negar a ti misma semejantes sensaciones y experiencias?

Mujeres en edad fértil, lucid con orgullo en rojo emblema del valor. Id a trabajar mientras vuestro endometrio se desprende, rendid como siempre cuando los estrógenos, la progesterona, el mal humor y los calambres os martiricen. Si se puede hacer gimnasia rítmica con un mallot pegado a la entrepierna, cómo no se va a poder ir al curro. No estáis enfermas. Y recordad que a la reforma laboral la ha cargado el diablo. 

5 comentarios:

  1. A mi la baja por menstruación me parece una chorrada, es igual que si te dieran una baja por embarazo. Eso no quita que haya gente que lo pase fatal fatal y tenga que estar algunos días de baja porque literalmente no se puede mover....

    por cierto..revisa el nombre de The Atlantic porque se te ha colado una h.

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    1. Mecagüenlamar, es verdad.... eso me pasa por repasar viendo anoche los programas sobre las elecciones. Gracias!!!

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  2. Qué bueno el post, Anna.

    Yo, lo único que les pido a mis compañeras cuando se les desprende el endometrio es que tiren de la cadena. Sí-hija-sí, estoy harta de ir al baño y saber que están "en esos días" sin haber preguntado ni ná de ná.

    Por lo demás... desde que tuve a Mipequeña dejé de tener dolores ni molestias, mira qué bien.

    Besotes.

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    1. Qué fuerte. Sí, mucha compresa plegada y envuelta, mucho tampón compacto pero también mucha cerda. Pena me da pensar en las japonesas de la IIGM.

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  3. Tremendo. No sabía que existía esa baja. A mi se me ponía una mala leche y una depresión de caballo. Y hablo en pasado porque nada mejor que un DIU que la haga desaparecer. ¡Chas! Besos.

    www.sobrevolandoloscuarenta.com

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