jueves, 19 de junio de 2014

Bloqueada


No, ni hablar. No quiero escribir sobre política. Paso. Me niego. Me enciendo y entro en un estado de hostilidad que, aunque me gusta, no me conviene. De Felipe VI y compañía, igual sí... ahora cuando  me trague toda la retransmisión de la coronación espero que me llegue la inspiración. Podría escribir chorradas varias del estilo: la Roomba y sus movimientos erráticos, la monitorización de las marcas, el sentiment, la reinvención y otras trolas del montón... podría. Pero resultaría arriesgado en mi estado de búsqueda activa de empleo que alguien pasara por aquí para ver qué escribe esta candidata en su blog y se encontrara con semejantes reflexiones y extravíos. Lo sé, S. La marca personal son los padres. No existe, pero durante un tiempo te lo crees. Después, haces como que aún te lo crees para que te traigan regalos como siempre y luego no cuela. Ya eres una tía de 40 años y, aunque te gustaría creerlo, sabes que no te van a traer regalos aunque pongas tus zapatos en Internet. Digo, en el balcón.

Es un bloqueo. Ya está. No hay que darle más importancia. Podría escribir sobre qué se siente y qué cambios supone en tu vida estar en el paro. Pero me parecería una ordinariez tal y como están las cosas para millones de personas. Podría escribir sobre qué estaría haciendo hoy si no estuviera en el paro, pero para qué... sólo serviría para constatar que hoy también es un día de la ira. Podría escribir sobre los sobresaltos que tengo cada vez que suena el móvil con un wasap de los grupos de madres del cole y que se transforman en hastío y preocupación por ver cómo una fiesta de cumpleaños en una piscina se convierte en una tortura psicológica en forma de mensajes de pánico por sobreprotección. Bip bip... ¿habrá algún adulto en la piscina vigilando, verdad? No. Estarán solas y se bañarán justo después de comer para tener más posibilidades de sufrir un corte de digestión.... 

Pero cuando te bloqueas, no te sale nada. Y si te sale algo, o te parece una porquería o resulta que ya hay alguien que lo ha escrito. Y es como si estuvieras en una cárcel de la que tienes que salir. Y entonces encuentras vídeos como este y te mueres de envidia al comprobar que por ahí hay gente muy creativa y ocurrente y te convences de que ellos también se bloquean a veces. Y empiezas a urdir una trama para salir de la prisión de los malos escritores o de los paperback writers. Y mientras te imaginas qué le puede estar diciendo la reina a sus hijas antes de coger el Rolls Royce para salir de casa, te repites una frase del vídeo: You are gonna write us out of here. ¡Vamos!

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