viernes, 13 de junio de 2014

El catch-22 de RTVV.





Todos tenemos obsesiones, secretos y demonios interiores. Reconocerlo es bueno y terapéutico. Forman parte de uno mismo. Los puedes mimar, pensar en ellos, alimentarlos con una dieta equilibrada y utilizarlos o no, recurrir a ellos o abandonarlos por completo. Son tuyos y haces con ellos lo que te da la gana. Encontrarás a quien te diga que todo eso es tóxico y que no te hace ningún bien, pero como eres adulto y conoces perfectamente tu colección de ofuscaciones varias, puedes decirle a esa gente bienintencionada que te recomienda olvidar y pasar página, que son tuyos y que haces con ellos lo que te da la gana. 

Lo mejor y lo peor de las obsesiones es que te acompañan constantemente y aunque tu capacidad de abstracción y concentración sea enorme, siempre aparecen y se cuelan, pegajosas y pertinaces, en cualquier acción diaria. Mi querida obsesión actual se llama cierre de RTVV. Yo trabajaba allí y viví ese cierre. Como buena obsesión, le doy vueltas y la alimento, a veces nos dejamos un rato en paz la una a la otra, pero en el momento menos pensado aparece. 

Últimamente ha aparecido, la maldita, en la relectura de un libro. "Catch-22"Es una novela de Joseph Heller publicada en 1962. Cuenta la historia del escuadrón 256 de la aviación norteamericana, destinado en Italia durante la IIGM. Sus integrantes están aterrorizados y no quieren entrar en combate. Para conseguirlo deben acogerse a un principio del reglamento militar según el cual, nadie en sus cabales accedería a pilotar un bombardero en una situación de gran riesgo como la que vive el batallón. La filosofía de esta especie de regla castrense es que cualquiera que quiera entrar en combate está loco porque se olvida de un detalle importante: su supervivencia. Si olvida este detalle, no es apto para ejecutar la misión, pero la lógica de su razonamiento implica, para los servicios médicos de la base, que el soldado se preocupa por su integridad. Ergo no está loco y es apto para pilotar su avión y liarse a bombazos con los italianos. Como reconoce su locura, se confirma que está cuerdo. Conclusión, en un catch-22 una persona se acabará viendo afectada, porque cualquiera que sea la alternativa, el camino o la decisión adoptada le acabará perjudicando. Es una trampa, un circulo vicioso que acaba en encerrona irresoluble. La novela es muy divertida si no fuera porque cuenta una situación dramática y a la vez absurda, en la que la disciplina, el poder y la jerarquía lo destrozan todo. 

Es algo parecido a lo que precedió al cierre de RTVV. Para cerrar RTVV, el gobierno valenciano tenía que incumplir una sentencia judicial y eso exige una justificación rigurosa y convincente. Tan rigurosa y convincente como insensata. Y aquí es donde el gobierno valenciano y su batallón particular o grupo parlamentario, se encerraron en su propio catch-22

El catch-22 de RTVV consistió en tomar una decisión con apariencia de aberración (el cierre) que no firmaría nadie con el juicio intacto. Porque nadie en sus cabales se atrevería a entrar en ese combate a muerte. En ese sacrificio. Y como 'preocuparse por la salvación propia frente a los peligros reales e inmediatos es el proceso de una mente racional', se acabaron convirtiendo en cuerdos. Los soldados del escuadrón 256 sólo tenían que pedir no entrar en combate alegando que estaban locos, pero en ese mismo momento, se les reconocía la cordura y tenían que salir a volar. Los diputados miembros del batallón del grupo popular hacían ver con resignación que votaban una ley que parecía una locura, pero apretando el botón del sí entraron en combate, porque ese gesto los convertían en cabales, juiciosos y aptos para seguir en la batalla. 

La encerrona y el círculo vicioso no acabaron ahí. Siguen intactos, crecen y confirman que en su particular catch-22, el PPCV se ha visto afectado por aquella decisión. Porque cualquiera que fuera la alternativa de quien ideó y ejecutó aquella medida, acabaría perjudicando -como lo ha hecho- a todo su entorno. Para los diputados del grupo popular, la alternativa era votar en contra de la ley de extinción, disolución y liquidación de un medio de comunicación público con 24 años de historia. Y eso les hubiera perjudicado en forma de sanción o descarte de listas electorales. Votando a favor han salido perjudicados por apoyar una decisión desmesurada, que como dice el corresponsal de La Vanguardia en Valencia, Salva Enguix, los ha dejado a todos inundados en llantos. Ya se sabe, se llora más por las plegarias atendidas.  

Pero el problema más grave del catch-22 de RTVV  es que ha acabado perjudicando a 1.600 personas que se quedan sin trabajo. Que sigue generando un chorro de millones de euros que triplica la previsión que el gobierno valenciano decía que no podía cumplir para acatar aquella sentencia. Que 5 millones de personas tienen un acceso mínimo a la información de su entorno más próximo. Sí, pueden escuchar boletines de radio y desconexiones en emisoras nacionales con información básica sobre el tiempo, la actualidad y los deportes. Pueden leer periódicos y digitales y pueden ver en televisión algunas de las noticias más importantes que genera una jornada cualquiera. Pero en un formato reducido, obligado por una escaleta de desconexión. Con suerte y en función del caprichoso horario que elija la noticia para manifestarse, los telespectadores valencianos la verán el mismo día. O no. Si a la noticia le da por producirse en fin de semana, los televidentes de la Comunitat Valenciana tendrán que esperar al lunes para enterarse, en el caso más que probable de que las cadenas de televisión nacionales no le presten atención al suceso o sucedido autonómico. Y para acabar de completar esta broma, no tendrán la opción de acceder a la información en su lengua propia. 

Más o menos como pasaba hace muchos años, cuando la tele era en blanco y negro. Como explica Fèlix Tena, compañero de RTVV, en El colp. Un corto impactante con el que realmente se explican dos golpes: el que se ejecutó para cerrar RTVV y el que ha sacudido a la normalidad democrática en la Comunitat Valenciana. 





Photo credit: Swiv / Foter / Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Generic (CC BY-NC-ND 2.0)

0 comentarios:

Publicar un comentario