lunes, 23 de junio de 2014

Jeremy Meeks o le leyenda del criminal fotogénico


A Jeremy Meeks lo arrestaron la semana pasada en una redada en Stockton, California y lo metieron en la cárcel. Le acusan de varios delitos, entre ellos, posesión de armas, terrorismo callejero y violación de la libertad condicional. De momento es un presunto delincuente. Tiene 30 años y su historial delictivo es largo e intenso e incluye el cumplimiento de una condena de 9 años por robo. A estos antecedentes y a este historial, Jeremy Meeks acaba de añadir en su currículum criminal la guapura viral.

Después de detenerlo y ficharlo, el community manager de la comisaría de Stockton colgó su foto en la página de Facebook del departamento policial y consiguió el sueño de cualquier community manager: likes a porrillo. Más de 94.000 a día de hoy, una foto compartida en más de 12.000 ocasiones y más de 94.000 comentarios. Jeremy es guapo y miles de mujeres así lo han visto y así lo han comentado en esta red social, transformándolo de ladrón de pistolas a ladrón de corazones. Probablemente no ha habido unos ojos de presidiario tan azules como los de este joven californiano desde los de Paul Newman en La leyenda del indomable. No es nueva la atracción y el embelesamiento de algunas mujeres por los chicos malos, ni es la primera vez que un convicto recibe piropos, desde el otro lado de la reja, de admiradoras dispuestas a redimirlo, a pasar con él la condena y a reinsertarlo a través del amor, la ternura, la compañía y todo el repertorio de acciones y actitudes relacionadas con el enamoramiento. Todo esto es tan antiguo como irritante.

Esta frivolidad tradicionalmente epistolar o literaria se perfecciona y se convierte, en este caso, en algo más desagradable todavía por culpa de los medios sociales y de unas cuantas usuarias insensatas. Sólo hay que repasar los comentarios a la foto policial colgada en Facebook para leer glosas y afirmaciones como 'ojalá fuera un violador', '¿nos pueden esposar juntos?, 'ooh, vamos a recoger dinero para la fianza'. 'mamá, me he enamorado de un criminal', '¿de qué es culpable, de ser sexy en primer grado?, 'tendría las 50 sombras con ese hombre', 'ojalá tuviéramos presos así aquí, seguro que encontraríamos todos los instrumentos posibles para su reinserción'... Entre los 94.000 comentarios también ha habido quien ha acusado a las aduladoras de realizar manifestaciones degradantes para las mujeres con el agravante de estar hechas por mujeres.

Ser un rufián no es incompatible con ser guapo y fotogénico. Y reconocer que el tipo es técnicamente guapo, no debería suponer nada. Pero alabar públicamente a un delincuente por su físico y por los vicios y virtudes que se le presuponen por su condición de delincuente, es lamentable. Crear una página en Facebook para recoger los 900.000 dólares de su fianza porque es atractivo, es patético. Y publicar fotos policiales en una plataforma como Facebook también es para hacérselo mirar. No he encontrado ninguna declaración de la policia de Stockton sobre los comentarios que sigue generando la foto de Meeks. En ningún momento se ha pedido moderación en esos comentarios. Debe ser cosa de la primera enmienda y del índice Klout del community manager de la comisaria.






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