domingo, 6 de julio de 2014

Hobby Lobby, los anticonceptivos y otras obviedades


La prensa norteamericana anda agitada estos días por un fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos, una institución equiparable a nuestro Tribunal Constitucional, con las diferencias y peculiaridades que tiene cada sistema. Con cinco votos a favor y cuatro en contra, el Alto Tribunal ha decidido que las empresas pequeñas no tienen que pagar los métodos anticonceptivos del seguro médico de sus empleadas si los directivos alegan convicciones religiosas. La Ley de protección al paciente y asistencia asequible, o lo que es lo mismo, la Obamacare, exige que todas las compañías cubran al menos 10 métodos de anticoncepción como parte del seguro general de salud de sus trabajadoras. Cinco magistrados han impuesto, con una ajustada mayoría, que sean las empresas las que decidan si pagan a sus empleadas esos 10 métodos de control de la natalidad. 

Y todo esto porque dos pequeñas corporaciones, HobbyLobby Conestoga, denunciaron este mandato de la Obamacare y han conseguido que el gobierno no pueda exigirles dar cobertura a sus empleadas para la adquisición de métodos anticonceptivos o de contracepción de urgencia, si 'entran en conflicto' con sus creencias religiosas. La Corte Suprema de los EEUU justifica su dictamen a través de la sacro santa Primera enmienda, en su apartado sobre la libertad religiosa. Dice la resolución que 'no hay nada en la ley sobre la libertad religiosa que diferencie a una empresa comercial de un individuo'. Pánico. Danger.


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Hobby Lobby se dedica a vender material para manualidades y artes plásticas y Consestoga hace armarios. Sus directivos son personas muy religiosas, circunstancia que no debería ser incompatible con ser un buen empresario, un buen ciudadano, ni siquera con ser una buena persona. Pero en este caso todo apunta a que no son ni buenos empresarios, ni buenos ciudadanos y por lo que cuentan algunos medios, ni siquiera son buenas personas. El fundador de Hobby Lobby está acusado de acosar a unas cuantas mujeres. 

No son buenos empresarios porque poner al alcance de las mujeres todas las opciones posibles para planificar o prevenir embarazos es positivo para todos. Lo dice el Instituto Guttmacher en un estudio en el que se pueden leer obviedades como que las maternidades no planificadas incrementan el riesgo de sufrir depresión o ansiedad; que son más probables las rupturas, separaciones y divorcios después un embarazo no deseado; que el acceso a los métodos de control de la natalidad incrementa las posibilidades de desarrollar una carrera profesional para las mujeres y reduce las diferencias de género. Obviedades que posiblemente en los EEUU no sean tan evidentes. Estudié un año en un instituto norteamericano, tengo casi 42 años y aún mantengo contacto con antiguas compañeras de high school que son abuelas. Sí. He dicho abuelas. No se trata de que, si no lo cubre la póliza, te sufragas tú tus métodos anticonceptivos. Se trata de una cuestión de educación. Pero tampoco acaba todo en tener o no tener hijos. Probablemente ni los cinco jueces de la Corte Suprema, ni los dueños de Hobby Lobby y Conestoga tengan la más remota idea de las diferentes utilidades de algunos anticonceptivos, que hacen posible que algunas mujeres que sufren menstruaciones dolorosas puedan ir a trabajar. ¿O quizás son partidarios de la baja menstrual?


Manifestantes contra la decisión de la Corte Suprema
No son buenos ciudadanos por anteponer la religión a los derechos individuales de unas personas con las que mantienen una relación laboral. Pero todo es susceptible de empeorar si la moral y la religión van a tener algo que ver con la prescripción facultativa. Con este precedente, ¿qué ocurrirá si un patrón, testigo de Jehová, decide eliminar de las pólizas con las que se cubre la asistencia de sus empleados la cobertura por un tratamiento después de un accidente in itinere en el que el empleado necesite una transfusión de sangre? ¿Qué pasará si el dueño de una pequeña empresa está en contra de las vacunas y alega motivos religiosos para impedir que los hijos de sus empleados acceden a ellas? ¿No teme la Corte Suprema una avalancha de nuevos casos contra este capítulo de la Obamacare de grupos religiosos, tan americanos como Hobby Lobby, pero devotos de otros credos? La Iglesia de la Cienciología está en contra de los antidepresivos, algunos medicamentos contienen derivados del cerdo, circunstancia que los convierte en proscritos para algunos musulmanes y para algunos judíos. ¿También para los empleados de empresarios musulmanes o judíos?  


Cyndi Lauper
Esta decisión de la Corte Suprema es un golpe a la mayor apuesta social del presidente Barack Obama. La ley por la que 48 millones de norteamericanos podrán tener, por primera vez, un seguro médico. Pero es mucho más y por eso está generando un torrente contínuo de reacciones desde que se conoció el fallo hace una semana. Cyndi Lauper, la cantante de los 80 que aseguraba que las chicas sólo quieren pasarlo bien, reflexiona en un artículo y dice que la decisión de la Corte Suprema no tiene nada que ver con las 'libertades religiosas'. Para Cyndi Lauper, "se trata del rechazo a los derechos de las mujeres, disfrazado con el argumento de que nuestras necesidades de salud más básicas son 'polémicas'. El control de la natalidad debería estar alejado de la polémica. Para muchas mujeres, la única polémica es estar todavía luchando por esta batalla". Porque Lauper recuerda que ella misma y millones de mujeres ya lucharon en los años 70 por estas mismas obviedades. 


Ruth Bader Ginsburg
Otra mujer con un perfil completamente opuesto a Cyndi Lauper. Ruth Bader Ginsburg, juez de la Corte Suprema de los EEUU. Una de los cuatro que votó en contra la demanda de Hobby Lobby. Dejó en la sentencia algunos comentarios discrepantes de su puño y letra. Insiste en que una cosa son las personas y otra las corporaciones a la hora de hablar de libertad religiosa; que el único criterio que debe valorar una mujer a la hora de utilizar un método anticonceptivo es el de un médico; que el precio un DIU equivale al sueldo de un mes de trabajadoras que cobran el salario mínimo en los EEUU; que esta decisión de cinco de sus colegas arrastrará a otros colectivos empresariales de otras creencias a plantear sus demandas específicas de acuerdo a su fe y prohibiciones médico-religiosas y en resumen, que la Corte Suprema con este veredicto se ha metido en un auténtico campo de minas. Por cierto, este tribunal está formado por 9 jueces, 3 son mujeres. Todas votaron en contra de la demanda de Hobby Lobby



Muchos analistas norteamericanos leen entre líneas y encuentran en esta decisión el hilo del que tirarán los conservadores para avanzar legalmente en su causa contra el aborto. Ya se sabe, se empieza incluyendo la moral religiosa en las recetas médicas y se acaba reformando una ley del aborto. Obvio.

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