lunes, 14 de julio de 2014

Las madres del cole, el inglés y otra vez, el WhatsApp


Los grupos de WhatsApp han llegado para quedarse en nuestras vidas. Contribuyen a reforzar relaciones familiares con nombres como 'Primos Fernández' o 'Reunión familiar 2014'. Han recuperado antiguos lazos y amistades de la cándida adolescencia con mensajes nostálgicos y envíos masivos de memes delirantes sobre el Mundial, los nuevos reyes de España o lo que la actualidad proponga. Pero los grupos de WhatsApp también han traído el mal. Mucho mal. 

El último capítulo de combustión por WhatsApp ha llegado de la mano de las madres del cole. ¿Quién no tiene un grupo de madres del cole? Sí, por supuesto, lo tengo porque quiero, nadie me obliga, pero es que nunca sabes por dónde van a llegar la inspiración y las claves para hacer sociología de todo a 1 euro. Porque, ¿alguien se ha planteado cuál debe ser el nivel mínimo y los objetivos a conseguir en la asignatura de inglés para niños de Infantil o de primer ciclo de Educación Primaria en un colegio público o concertado? Mis madres del cole, sí.

Hace pocos días llegó a uno de esos grupos un mensaje sobre la puesta en marcha de una iniciativa de movilización materno-escolar inédita. Incendiaria. Democrática, sí, pero innecesariamente subversiva: una recogida de firmas para 'que en el cole cambien el método de inglés. Es caro y no tiene resultados claros... los niños de primaria no saben nada de inglés... los resultados son nulos... algunas madres están que trinan y van a ir a por todas'. Susto. 

En mi CCAA se puso en marcha en 2009 un programa de educación plurilingüe. Ladeocho da clases de inglés desde segundo de infantil. El suyo fue el primer curso en arrancar y ahora mismo, a pocos meses de empezar 3º de Primaria, el inglés es una asignatura más de su horario a la que dedica 4 horas semanales. Ladeseis lleva toda la etapa de infantil cantando en inglés y es más que competente en pedir las cosas please y en responder con un thank you en la lengua de Shakespeare. Ambas reconocen y entienden frases y órdenes sencillas y cantan como papagayos de Brooklyn canciones de legendarios musicales. A este escenario de inmersión parcial en inglés hay que añadir que en mi CCAA se habla otra lengua además del castellano. Se habla y se enseña en los colegios. Se utiliza en el día a día, en la calle, en el banco, en el mercado, en la literatura, en la política... hubo un tiempo, no hace mucho, en que esta CCAA tuvo una televisión en esa otra lengua... pero eso es otra historia... En resumen: los niños de mi CCAA estudian en castellano, en inglés y en valenciano y como la jornada escolar no es infinita, las autoridades académicas y los centros distribuyen las horas y las materias como creen conveniente y como es estatutariamente ad hoc.

Después de 4 años estudiando las horas y las asignaturas en inglés que legalmente puede aplicar el centro, algunas madres del cole no ven resultados y quieren pedir firmas para que el colegio corrija. Supongo que, como en los talleres de reparación de coches, han hecho la diagnosis a sus criaturas para chequear el nivel alcanzado y ver si es el óptimo, el esperable, si es mejorable o si se enciende la luz roja danger-danger-su-hijo-no-sabe-decir-ni-good-morning. Creo que es una reacción desmesurada. Porque es la expresión de la pérdida de confianza en los profesores y en los mismos niños. Porque un niño de 2º de primaria, con los estímulos estándar que puede recibir un niño average en cualquier CCAA, no es un sistema eléctrico al que se puede examinar con parámetros científicos. Porque en el aprendizaje de los idiomas, como todo en la vida, no se trata únicamente del método. Hay muchísimos factores que influyen en el aprendizaje del inglés a esa edad, cada niño es un mundo y, para qué nos vamos a engañar: aquí también hay mucho hijocentrismo. También hay un profesorado escasamente formado hasta el momento por la premura de las autoridades a la hora de aplicar este programa trilingüe. Profesorado que, en algunos y conocidos casos, se busca la vida y se forma en sus ratos libres. Y sobre todo hay algo irrefutable: no hay datos de niños de Primaria a los que el Espíritu Santo les haya transmitido el don de lenguas. 

Tengo un encantador profesor de inglés. Se llama Lauren y es de Nueva Zelanda. Le cuento estas cosas y no da crédito. Lauren está casado con otra profesora de inglés. Española. Los dos dan clase de inglés en un colegio bilingüe, estupendísimo, carísimo y muy bien considerado en ránkings y conversaciones de madres del cole. Tienen dos hijos de 5 y 7 años que estudian en ese colegio bilingüe. En casa, papá y mamá hablan en inglés entre ellos. Mamá y los niños en castellano y papá se dirige a sus kids en inglés. Lauren me comentaba, desde la experiencia en carne propia y desde el conocimiento de las cosas de la pedagogía, que su hija mayor ha empezado ahora a dirigirse a él en inglés con expresiones como 'Daddy, I'm tired, I want to go to bed. Daddy, let's play outside. Daddy, I want some more water'. Como yo tengo más mala leche que un romano, le pregunté si en su colegio utilizaban el mismo método que en el de @lasmías para ver si podía explicarme semejante fracaso lingüístico y vital. Me dijo que no. Me habló de maduración, de capacidad, de que cada niño tiene su ritmo, de que cada profesor es diferente y de que no ve extraño ni decepcionante que su hija de 7 no haya empezado a hablar en inglés hasta hace cuatro días. 

No habrá entre las madres del cole una madre más anglófila que yo, puede que igual, pero no más. Empecé a ir a clases de inglés allá por 5º de EGB. Porque el destino puso cerca de mi casa a una profesora inglesa del mismo Oxford y mis padres me apuntaron un par de días por semana. Además a mi me gustaban The Beatles y mucha música en inglés y cansada del auchufli mai way y de parar el radiocassette para sacar las letras de las canciones decidí que lo suyo sería aprender. Me han acompañado durante estos años un buen oído, una capacidad más que apañada para los idiomas, mucha práctica, y muchos viajes. No dudo en absoluto de la importancia del inglés en la educación de @lasmías y de todos sus compañeros de generación, pero además de anglófila soy bastante desnaturalizada. ¿No nos estamos volviendo locos con este asunto? ¿Esa preocupación por el nivel de inglés se plantea también con el nivel de lengua o matemáticas? ¿Pediría alguien firmas para cambiar el método que se utiliza para enseñar matemáticas si una clase o dos cosecharan temporalmente malos resultados en esta materia? ¿Qué nivel de inglés se espera en criaturas de 8 años recién cumplidos que tienen clase de inglés desde los 4 a través de un programa que está en pañales? ¿Es necesario poner en marcha una campaña de recogida de firmas para pedir al colegio que retire un método ante la presunta falta de resultados? ¿No hay otra manera de afrontar esta situación de disgusto de un grupo de madres con el colegio en el que sus hijos, además de pasar 7 horas de lunes a viernes, estudian, crecen y se desarrollan? Considerando que, técnicamente, pasan más horas con sus profesores y sus compañeros en la escuela que con nosotros, los padres, ¿no habría que encarar esta crisis con otra estrategia? 


http://www.elblogdeoscargonzalez.com/

Ya hablé del peligro de toxicidad de estos corrillos 2.0 que son los grupos de WhatsApp en las tardes de deberes y ya recurrí a Óscar González para buscar un poco de luz en el debate. Cuando me duele algo voy al médico, cuando la lavadora hace un ruido raro, llamo al técnico. Cuando tengo algún problema con la educación de @lasmías, hablo con sus profesores. Cada uno tiene sus manías. Óscar propone 10 ideas para mejorar la relación entre padres y profesores. Son propuestas básicas y sensatas que, puestas en marcha, alejan del pensamiento una medida de presión, más próxima a la amenaza que a la propuesta constructiva, como es la recogida de firmas en este caso.


Me pregunto cómo y por qué hemos llegado hasta aquí. Tengo mis teorías e hipótesis. Y entre las causas de esta carrera desbocada por ver quién es más listo, quien tiene más nivel de inglés y quien sabe más que los profesores, veo los dvd de Baby Einstein y su musiquita turbadora, pilas de libros y revistas sobre la crianza con apego, webs y blogs sobre lactancia materna y desarrollo cognitivo... y me entra mucho miedo.

Have a nice day!!




1 comentario: