viernes, 14 de noviembre de 2014

Un tipo de Cleveland o la falsedad en las redes sociales


Un tipo de Cleveland (Ohio) busca mujer e hijos para formar una familia falsa y mejorar sus expectativas salariales. El tipo de Cleveland ha puesto un mensaje en Craiglist, una web de anuncios clasificados con secciones de empleo, vivienda, contactos, compra/venta... Se presenta como universitario de vuelta a los estudios después de años de ausencia y solicita en el anuncio una joven madre con criatura o criaturas para fotografiarse y posar temporalmente en las redes sociales como una familia 'en un intento por maximizar' su sueldo inicial en el caso de que alguien tenga interés por contratarlo. Busca a una chica entre 21 y 30 años con niños para hacerse fotos todos juntos en pose y ademán familiar: cumpleaños, navidades, visitas del ratoncito Pérez... cualquier imagen digna de construir un escenario ambientado en una edulcorada versión 2.0 de la vida familiar. Pagará 100 dólares por sesión. 

El tipo de Cleveland lo tiene todo pensado: "aproximadamente seis meses antes de que empiece a buscar trabajo iré colgando entre 12 y 24 fotos de mi 'familia' y de mi 'vida' encajadas para crear una imagen de mí mismo tan falsa como creíble y verosímil y convencer así a los empleadores de que merezco una compensación económica 'nivel hombre de familia'. Si se sabe que vivo solo, que no tengo hijos y que gasto la mayoría de mis ridículos ingresos restaurando coches antiguos, me podría encontrar en una categoría salarial muy diferente, porque pensarían que puedo arreglarme con mucho menos. Así es como piensa esta gente". La idea del tipo de Cleveland es ir colgando estas fotos en Facebook y en otras redes sociales para ir tejiendo una historia personal en la web y ponerla a disposición de portales de empleo, reclutadores, caza talentos y demás agentes laborales 2.0 que, como cuenta la leyenda, escudriñan la huella digital de las personas. 

El anuncio ha sido retirado de Craiglist pero hay gente a la que también le ha llamado la atención el caso. Porque lo del tipo de Cleveland es un auténtico caso de estudio que da cierta medida de cómo están algunas cosas. En el caso hipotético A de que sea una persona real y su anuncio sea auténtico, parece extraño que desgaste sus neuronas en semejante operación. ¿Alguien se imagina a una mujer en estas circunstancias? Todo apunta a que debería hacerlo justo al revés: buscar a un Señor Lobo de Internet que borrara cualquier rastro de presencia infantil en su vida digital. Y en el caso de no tenerla, que colgara en algunos de sus perfiles un me gusta a empresas dedicadas a la congelación de óvulos. Así, el reclutador se evitaría la molestia de tener que preguntar en la entrevista sobre la vida reproductiva de la candidata en cuestión.  

Puede ser que el tipo de Cleveland haya visto muchas comedias americanas de enredo en las que los protagonistas se inventan vidas soñadas con diferentes finalidades: amorosas, laborales, legales... Si ha visto la película Matrimonio de convenciencia convendría que, si llega a hacer una entrevista de trabajo, no olvide el nombre de la crema facial de su falsa esposa. Porque se pilla antes a Gerard Depardieu a la caza de una tarjeta verde o a un tipo de Cleveland que busca madre e hijos para posar en Facebook, que a un cojo. Querido tipo de Cleveland, está todo inventado. 

Pero todo esto puede ser peor y podemos estar ante una falsedad tan falsa como la familia que quiere construir el tipo de Cleveland. El caso hipotético B nos situaría ante una campaña viral de próximo estreno ideada por creativos de un empresa de álbumes y calendarios que, de cara a la temporada navideña, han pensado en esta insólita iniciativa para promocionar sus productos: 'Fabrica tu vida', 'Edita tus recuerdos'... Y aún hay un último supuesto, la hipótesis C, la más truculenta, ya que podría esconder el terrible caso de un psicópata en busca de madres solteras con turbias intenciones. 

La falsedad. He ahí la cuestión. En la era de la exposición en el escaparate 2.0, ya no somos lo que somos, somos lo que se ve, lo que dejamos ver, lo que queremos que se vea. Y de todo eso se contagian las interacciones sociales virtuales. Esa impostura va de la mano, o está provocada -no lo tengo claro- por los efectos de la exhibición, del postureo, del filtro por el que se hace pasar la vida online.  El filtro de las emociones que se vuelcan, por ejemplo en Facebook, con ese tramposo '¿Qué estás pensando?'. Lo que se piensa, a veces, no es lo que se ve y lo que se ve puede estar muy lejos de la realidad. Vale la pena interrumpir la lectura y perder dos minutos y medio con este vídeo para entenderlo todo. 

El tipo de Cleveland, que podría llamarse Scott Thompson, piensa que con su plan obtendrá la recompensa psicológica de cientos de likes por su felicidad fingida. Cree que además conseguirá un beneficio a medio plazo porque completará la candidatura perfecta al puesto de trabajo soñado. Quiere ser un buen producto, atractivo, apetecible, quiere causar buena impresión en todos los aspectos, promocionar su candidatura a través de la percepción de los demás desde el punto de vista académico, laboral, personal y virtual. Porque el tipo de Cleveland está construyendo, a su manera, eso que llaman la marca personal. Tengo una amiga que sabe de esto y que dice que la marca personal son los padres. Es decir, no existe. Es una ilusión. Una mentira. 

Es posible que toda esta rocambolesca historia sea sólo producto de la mente calenturienta de un tipo de Cleveland. Pero también es posible que haya muchos tipos de Cleveland más cerca de lo que creemos y que el anuncio sea un indicador más que confirme esos estudios que advierten sobre la falsedad en las redes sociales
. Mentir para transmitir una imagen original, para adaptarse a las expectativas y a las normas sociales. Fingir para conseguir un puesto de trabajo. Esto ha pasado toda la vida. Pero la potencia de las redes sociales incrementa el alcance, depura la técnica y, probablemente, mejora los resultados. Seguidores falsos para aumentar influencia y ventas, la obsesión por presentarse y representarse, recomendaciones para poner esto en Facebook y así conseguir algo o consejos de no poner lo otro en Twitter por si las moscas. 

Mientras el tipo de Cleveland confirma o desmiente lo suyo, se puede ir haciendo tiempo con un libro que también habla sobre la falsedad: '¿Por qué corre Sammy?', Budd Schulberg (1941). La historia de un as del engaño y la farsa que no tenía Facebook y que decía que "no hay nada más gris, repetitivo y triste que la verdad".






Post publicado el 12 de noviembre de 2014 en la edición online de La Vanguardia-Comunidad Valenciana.


1 comentario:

  1. ¡Felicidades por el post y por su publicación! Yo mientras lo leía pensaba lo que luego tu apuntaste, "manda narices que nosotras para conseguir lo mismo, tendríamos que hacer lo contrario" Hacer desaparecer cualquier rastro de los churumbeles y colgar todas las fotos locas de tus amigas divorciadas o solteras sin hijos en discotecas o viajes varios. Para que se vea que no tienes ninguna atadura y que puedes estar al servicio de la empresa las 24 horas sin riesgo a que te llamen porque el niño tose. ¡Ay! ¡Qué desastre de mundo!

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