martes, 15 de marzo de 2016

Sobre tener un blog


Tener un blog es casi como tener un cuaderno. Tener un blog no es lo mismo que escribir en un blog. Que me lo digan a mi. Tener un blog no te obliga a nada más que a escribir cuando quieres y cuando puedes. Hay veces que cuando quieres, no puedes y cuando puedes no tienes de qué escribir. O al menos eso crees. Siempre hay algo que escribir. Hay decenas de estímulos en un solo día que tendrían cabida en un blog y en un cuaderno. El blog, de alguna manera, es el nuevo cuaderno. Más allá de manías y aficiones a apuntar o a teclear. El blog, el blog personal, especialmente, es el cuaderno mirado hacia delante, la libreta revisada, revisitada, releída.

El impulso de apuntar cosas resulta peculiarmente compulsivo, inexplicable para quienes no lo comparten y útil sólo de forma accidental, sólo de forma secundaria, de esa misma forma en que todas las compulsiones intentan justificarse a sí mismas.

Este post nace de la lectura de un artículo de Joan Didion titulado 'Sobre tener un cuaderno de notas'. Las obsesiones no son buenas, pero la atracción que genera Didion sobre esta humilde ¿bloguera? se acerca bastante al hechizo y la fascinación personal e intelectual, desde la lectura de 'El año del pensamiento mágico'. Una afirmación que anticipa un auténtico alud de posts inspirados por ella en este cuaderno digital o blog de notas resucitado. Aviso. El caso es que Joan Didion, periodista, ensayista, articulista californiana de 82 años, reflexiona en este artículo incluido en el libro 'Los que sueñan el sueño dorado' sobre el hecho de tener un cuaderno de notas. Un cuaderno de notas no es exactamente un diario. Un cuaderno de notas es la libreta roñosa que llevaba mi abuelo en el bolsillo de la camisa para dibujar las cosas que pensaba, para apuntar las medidas de una pared, para esbozar el diseño de una tabla de cortar la verdura con depósito para pieles que le venía a la cabeza pensando en cualquier otra cosa. Diseños, esbozos, anotaciones, palabras e ideas desordenadas a la espera de tomar forma.

Joan Didion

La gente que toma notas en cuadernos íntimos es una especie distinta, gente solitaria y reticente que siempre está cambiando la disposición de las cosas, insatisfechos, ansiosos, niños que al parecer sufrieron al nacer cierto tipo de presentimiento de pérdida.

La gente que toma notas y la gente que tiene un blog de esos que llaman personal, probablemente tiene algo de lo que dice Joan Didion. Si no, a santo de qué estaría una madre de familia sentada a medianoche delante del portátil escribiendo tonterías que no le interesan a nadie. Por qué diablos esa misma madre de familia habría sacrificado tantas horas de sueño y habría dejado tanta ropa de colegio por preparar, tantos baberos por planchar, mientras se dedicaba a publicar las cosas que le pasan por la cabeza, las que lee, las que ve o las que querría ver. A la insatisfacción, al ansia y a la pérdida, añadamos cierta dosis de negligencia y naturaleza caótica.

... mi estrategia para la vida diaria vacila entre el abandono flagrante de mis obligaciones y la simple distracción, y en las pocas ocasiones en que he intentado registrar como Dios manda los acontecimientos de un día, me ha sobrevenido tal aburrimiento que los resultados son, en el mejor de los casos, misteriosos.

Exacto. El blog es el reflejo de su autor o cada uno tiene el blog que se merece. Un blog con parones dilatados de publicación es la representación de una coyuntura de vida en el mejor de los casos, o de un estado de ánimo, en el peor. Y todo porque no fui bendecida con el don de la constancia y porque mi día a día fluctúa entre el despiste y el 'vuelva usted mañana' para grandes proyectos. Lo mismo que con el gimnasio.

Pero nuestros cuadernos nos delatan, porque por muy diligentemente que anotemos lo que vemos a nuestro alrededor, el común denominador de todo lo que vemos siempre, de forma transparente y desvergonzada, el implacable 'yo'.

Llegados a este punto,y si el scroll no lo ha impedido, es el momento de que conozcan el auténtico motivo, la verdadera razón y el fin último de tener un blog: hablar de uno mismo, de lo que ve, de lo que le pasa, de sus libros, sus hijos, sus amigos, sus penas y alegrías, sus chorradas, sus recuerdos, sus cabreos. Pero sobre todo, de cómo le hizo sentir todo aquello que escribió.

Recuerda cómo te sentías por entonces.

Pasan los meses, incluso los años y relees las páginas de tu blog y piensas quién me mandaría a mi escribir esto. Sientes como si alguien hubiera abierto tu diario, con el matiz de que el diario lo has abierto tú. Y no sabes por qué lo hiciste pero sabes que te sentías muy mal, o muy bien.

Todo vuelve. Tal vez sea difícil entender qué valor tiene rememorarse a uno mismo en ese estado de ánimo, pero yo sí que lo entiendo. Creo que siempre es recomendable mantener una relación cordial con la persona que éramos en el pasado, da igual que nos resulte una compañía atractiva o no. De otra manera, esa persona aparece sin avisar y por sorpresa, se pone a aporrear la puerta de la mente a las cuatro de la madrugada de una mala noche y exige saber quién la abandonó, quién la traicionó y quién va a reparar el daño causado. Nos olvidamos demasiado deprisa de las cosas que nos creíamos incapaces de olvidar.

Es muy aconsejable recordarse a uno mismo en todas aquellas situaciones. Y recordar cómo eras y qué decías. No es por ser coherente. Es porque, si no hiciste un parte amistoso aquel día, ya no hay seguro que cubra los daños.

Y cuando se trata de mantener esas líneas de comunicación abiertas para nosotros mismos, siempre estamos solos: el cuaderno de ustedes nunca me podrá ayudar, ni a ustedes el mío.

Dicho esto, la utilidad de un cuaderno de notas o de un blog queda bastante en entredicho. O no. Porque, como la libreta roñosa de mi abuelo, un blog puede esconder historias a la espera de tomar forma y explicaciones sólo comprensibles y aptas en lecturas revisadas.

1 comentario:

  1. Yo siempre he tenido cuadernos, y varios blogs. Ahora "me he quitado", hice una limpieza y borré todas las entradas que había escrito durante años. Los cuadernos siguen en mi vida, físicamente, secretos y personales. No es que tenga nada que ocultar (no soy tan interesante), pero me he vuelto un poco tímida con la edad.

    Esto de los blogs tiene la inmediatez de la vida actual, en la que todos corremos y soltamos lo que nos pasa por la cabeza sin tener tiempo de pensarlo siquiera.
    Nos mostramos abiertamente sin sospechar quién está al otro lado de la pantalla, y si alguna persona de carne y hueso nos pregunta alguna indiscreción, podemos mandarla a tomar viento por sentirnos demasiado observados. ¿No es una incongruencia?

    A veces esto de escribir y dejarse leer da un poco de vértigo...

    Y sin embargo, el que necesita escribir no puede evitarlo, es como respirar: no puedes dejarlo demasiado rato sin morir. Y los que no escriben tienen serias dificultades en entender este hecho.

    Me ha encantado este artículo, dan ganas de tomarse un café contigo y, encima, me has descubierto a Joan Didion.
    Gracias.


    Un saludo.

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