sábado, 6 de agosto de 2016

Las 8 lecciones de Butch Ward como periodista en busca de empleo


Butch Ward es un veterano periodista norteamericano. Ya es abuelo y actualmente ejerce como directivo y profesor en The Poynter Institute, una escuela de periodismo de Florida. Trabajó 27 años como periodista, 3 como director de comunicación, 10 como profesor de periodismo. En su CV figura un espacio dedicado a los 6 meses que pasó en el paro, buscando trabajo 'como otros muchos periodistas y profesionales de todos los sectores están haciendo ahora'. Desde el retiro y la docencia, Butch Ward reflexionó sobre aquella experiencia personal y extrapolable -más o menos- a los periodistas parados en España, 'algunos porque rompieron con sus empresas. Otros, porque no tuvieron otra elección. La mayoría teníamos algo en común: nunca se nos pasó por la cabeza que estaríamos en esta situación', dice Mr. Ward, que publicó un articulo sobre las lecciones que aprendió como periodista cincuentón en búsqueda de empleo. '¿Son originales? Lo dudo. Pero ninguna de ellas me importaba hasta el día en que me di cuenta de que no iba a poder contribuir al bienestar de mi familia'.

Esto no es un manual de autoayuda yeyé, no ha habido golpe de calor ni gurú que me haya revelado las bondades del coaching para dar ánimos al prójimo. Tampoco es un ejercicio de melancolía corporativa y ombliguismo profesional, porque estar en el paro como periodista es igual que estar sin trabajo como electricista, abogado, médico, cámara de televisión, técnico de sonido, administrativo, comercial o arquitecto.

Las lecciones de este periodista decano no pasarán a la historia por insólitas, originales o especialmente útiles. Él mismo lo reconoce. Pero prefiero leérselas al bueno de Butch que a una apática orientadora laboral de un servicio público de empleo de cuyo no nombre no quiero acordarme. Es todo el ombliguismo que me voy a conceder durante los próximos 6 meses.

Esta es la lista de las cosas que aprendió Butch Ward.

Verdad 1. El proceso cuesta. Algunos tienen suerte, dejan un trabajo el viernes y se incorporan a uno nuevo el lunes. Para la mayoría no es así. Yo necesité 6 meses. Hacerse a la idea de que el proceso va a ser largo incrementa la necesidad de tener que crear un plan para la búsqueda.

Verdad 2. Tu CV es importante, pero la gente que conoces es aún más importante. Ahora es muy fácil rellenar una solicitud de empleo y enviar un CV online. Diferenciarte de la multitud requiere de la intervención personal de alguien. Seguro que conoces a gente. Si no es así, sal a encontrarla.

3. El networking no es un cliché. Es importante. Cuando decidí dejar The Inquirer después de 20 años, tenía claro que buscaría un trabajo fuera del periodismo. Primera parada, lista de contactos. En aquella época le llamábamos Rolodex. Tenía centenares de números de teléfono y direcciones de email, pero todas eran de periodistas. Necesitaba una fuente de contactos diferente si quería encontrar un trabajo fuera del periodismo.
Por eso el primer objetivo del plan era construir una red. En los primeros meses de búsqueda, mi objetivo diario era hablar con algún nuevo contacto sobre mi futuro o cerrar alguna reunión.
¿Cómo conseguía esas reuniones? Con referencias y descaro -atrevimiento, morro-. A veces le pedía a algún amigo que me presentara a alguien que yo consideraba influyente o con buenos contactos. Y en ocasiones, simplemente llamaba o escribía a personas que quería conocer y les pedía mantener una reunión. Las dos estrategias funcionaron.

4. Llama a esas personas que piensas que nunca hablarían contigo. Aquí es donde ser periodista me vino bien. Mientras muchas personas en búsqueda activa de empleo dudan en llamar a los que dirigen universidades, franquicias deportivas, grandes compañías y otras organizaciones, para los periodistas es habitual buscar entrevistas y conseguir contactos de toda clase de personas. También de aquellas en puestos de responsabilidad e influencia. Me impresionó la cantidad de personas que me dijeron que sí, que estarían encantadas de hablar conmigo. Y cuando llamaba a alguien que no conocía, le decía esto: "hola soy, Butch Ward. Recientemente he dejado mi puesto como editor jefe en The Inquirer. Estoy explorando la posibilidad de orientar mi carrera profesional en una nueva dirección y creo que usted podría ayudarme. Prometo que no le voy a pedir trabajo. Sólo agradecería media hora de su tiempo".
En los meses que dediqué a construir esa red de contactos, solté ese mismo discurso por lo menos 20 veces. Sólo una persona me dijo que estaba demasiado ocupada para hablar conmigo. El resto, junto con las personas con las que me reuní por referencias, no sólo fueron generosos con su tiempo y sus ideas, todos me sugirieron nuevos contactos y la posibilidad de presentármelos. Así que, no tengas miedo de preguntar.

5. Simplemente consigue un trabajo. Cuando dejé The Inquirer tenía casi 50 años y había pasado toda mi carrera en dos empresas. No estaba seguro sobre qué quería hacer, pero las relaciones públicas no estaban en mi lista. Después de dos meses buscando empleo sin éxito, me di cuenta de que estaba siendo demasiado escrupuloso en la búsqueda del trabajo perfecto con el que acabaría jubilándome. Ahí es cuando entendí que tenía que conseguir un trabajo. Simplemente eso. Si no funcionaba, tendría que buscarme otro, pero estaría trabajando. Es más fácil encontrar un empleo cuando estás trabajando que tener que explicarle a alguien por qué no estás trabajando. Y en ese momento, me tomé en serio el tema de la comunicación empresarial y de las relaciones públicas.
6. Intenta honrar tus valores. Dos factores me convencieron de que debía aceptar el trabajo que me ofrecía la Independence Blue Cross en su departamento de comunicación. Primero, uno de mis mejores amigos había trabajado allí durante 10 años y creía en la compañía. Yo confiaba en sus valores. El segundo era que, trabajar en una de las empresas más importantes del sector en pleno debate sobre la atención sanitaria en los EEUU, era una idea que me gustaba. Me pareció que mi habilidad para dedicarme enteramente a ese nuevo trabajo mejoraría si creía en los valores que transmitía. Y así fue. Piensa: ¿cuáles son los valores que quieres que tu trabajo represente? ¿Puedes encontrar el equilibrio entre esos valores y la necesidad de encontrar el trabajo que te permita cumplir con tus responsabilidades en la vida?

7. Habla con todo el mundo. Al principio creía que mi reto era sencillo: necesitaba un trabajo y yo, Butch Ward, tenía que encontrarlo. Pero el tiempo iba pasando y me di cuenta de que el éxito llegaría si abría el foco y asumía que el trabajo podría encontrarme a mí. Una revelación que me llevó a compartir mi historia con mucha gente: los otros padres en el campo de fútbol, los amigos de la iglesia, parientes... Como grupo, me ayudaron a identificar algunas de las cuestiones que me guiaban en la búsqueda: para qué trabajos estaba cualificado, qué tipo de trabajo me podría interesar y canalizar mis pasiones, quién podría ayudarme a contestar todas estas preguntas...

8. Alimenta tu vida. Sin duda, lo mejor de estar fuera del mercado laboral durante un largo periodo de tiempo fue la oportunidad de participar plenamente en otros aspectos de mi vida. Vi todos los partidos de fútbol de mi hija. Pasé más tiempo con mi mujer y con mis amigos. Hice chapuzas en casa. Debería haber prestado más atención a estas áreas mientras trabajaba. El parón laboral me hizo comprometerme con la mejora del equilibrio entre vida laboral y familiar en el futuro. Ese tiempo sin trabajo me sirvió para sobrellevar un periodo de mi vida en el que necesitaba sentirme valorado y productivo. 

Si eres uno de esos periodistas sin trabajo, espero que te encuentres con dos cosas que te mantengan a flote en tu búsqueda: la confianza en ti mismo y la que los otros tienen en ti. También espero que descubras algo más: la gente quiere ayudarte. Algunos no tendrán un trabajo para ofrecerte, pero tendrán ideas, o sugerencias o apoyo. Quieren ayudar. No temas preguntar. Y créeme. Todo irá bien.

Butch acabó encontrando trabajo en el departamento de comunicación de la Independence Blue Cross. Un amigo, un contacto a punto de jubilarse, una llamada invitando a presentar su candidatura... la suerte. Un factor infravalorado. «Cada día es un nuevo día. Es mejor tener suerte. Pero yo prefiero ser exacto. Luego, cuando venga la suerte, estaré dispuesto», dice Santiago en 'El viejo y el  mar' de Ernest Hemingway. Probablemente esta sea la novena lección.



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